Estas últimas 6 semanas fueron terriblemente complicadas. Trabajos y tiempos cruzados, reuniones, desencuentros, corridas, presentaciones, entregas. Pareciera como si todas las cosas se confabularan para complicarse al mismo tiempo. De todas maneras suena mucho más trágico de lo que en verdad es. Porque al fin y al cabo de esto se trata. No hay otros tiempos, no existen otras prioridades, no sirve otra manera de ordenar las cosas. No importa cuanto empeño se ponga, siempre termina pasando lo mismo. Los plazos son súper cortos, las entregas son para “ayer”, los tiempos siempre son insuficientes y nunca se tiene todo lo necesario. Pero a pesar de todo las cosas salen bien. Uno reniega y bufa y patalea y protesta, pero siempre trata de poner su mejor esfuerzo para hacer las cosas como a uno le gustan.

Es básicamente por esto que tengo medio abandonada la escritura y posteo cosas esporádicamente y a las corridas. Pero no me gusta que esto sea también un motivo de apuros. Quiero disfrutarlo y no terminar haciéndolo por sentirme en la obligación de tener que redactar un par de líneas.

Conclusión: tengo que hacer balances y replantearme un poco los tiempos. Saber cortar con las cosas es fundamental pero requiere de mucho carácter. Y sinceramente a veces me falta voluntad. Espero que en las próximas semanas el proyecto de ordenar mis horarios, mi agenda, mi rutina, mi portafolios, se cumpla de una buena vez.

El intento está en marcha. De hecho esta semana fue algo diferente a la anterior y estoy contento por eso. Solamente falta afinar un poco el lápiz.