Acaba de terminar una reunión con los jefecitos, que a su vez venían de otra reunión con la gente de gerencia (sus jefecitos), que a su vez vaya uno a saber de dónde venían. La cuestión es que, en el proyecto que estamos trabajando actualmente, se produjo un cambio de rumbo radical.
No es tan trágico después de todo. Pero, luego de evaluarlo cuidadosamente, le gerencia y el área técnica decidieron no implementar con este proyecto el pasaje a la nueva versión de la herramienta que estamos utilizando y que se había comprado hace muy poco tiempo. Como la misma no está del todo probada, se desconocen muchos de sus aspectos y todavía no hay seguridad de que todo funcione correctamente montado sobre esta nueva versión, se generó un poco de miedo y se decidió atrasar un poco la migración.
Así que todo lo que ya habíamos empezado a desarrollar hay que volverlo para atrás y comenzarlo nuevamente en la versión anterior. En realidad, se entiende perfectamente la decisión porque el proyecto es bastante grande, tiene que estar funcionando para una determinada fecha y no se puede andar experimentando demasiado. Pero por otro lado es una verdadera lástima, ya que la versión anterior a la que ahora volvemos es realmente tosca comparada con la nueva, que ha progresado enormemente en muchísimos aspectos que nos facilitaban bastante las cosas.
Por suerte el diseño de procesos que se hizo desde un principio va a ser válido también para implementar en esta versión más antigua con algunas modificaciones menores. La implementación de la nueva versión quedará para más adelante, con algún proyecto de menor escala que no tenga tanto riesgo de producción. En fin… será cuestión de hacer borrón y cuenta nueva.
Expresate, dale!