Desde hace varias semanas me tomé la costumbre de hacer un asadito todos los sábados al mediodía. Por ahora la cosa es bastante controlada porque somos pocos los comensales y por lo tanto no es un gran asado. Solamente un par de kilos de carne alcanzan para todos. De todas maneras me pasa lo mismo de siempre: soy bastante indeciso con el tema del fuego, de cuánto carbón me hará falta en total y siempre tengo la sensación de que me voy a quedar sin brasas sobre el final.

Por suerte, hasta ahora le vengo calculando bastante bien y siempre llego con lo justo. Supongo que es cuestión de suerte. Estuve buscando datos para ver si encontraba alguna medida precisa o “fórmula matemática” para calcular la cantidad de carbón, así dejo de especular con mi sentido común para pasar a alguna magnitud numérica obtenida en base a la cantidad de carne o al número de invitados (que al fin y al cabo vendría a ser lo mismo), pero hasta ahora no encontré nada.

Supongo que no debe haber una fórmula. Al fin de cuentas debe ser algo así como un instinto que desarrolla todo asador experimentado (que no es mi caso por ahora) con el correr de los años. Habrá que saber esperar y sobrevivir a la duda.