Ayer se cumplieron 10 años de la muerte del astrónomo estadounidense Carl Sagan, uno de los divulgadores científicos más reconocidos de las últimas décadas que logró algo que a simple vista parece sencillo pero no lo es tanto: explicar cosas verdaderamente complejas de una forma sencilla y accesible para todo el mundo.

Cuando todavía estaba yo en el colegio, mi papá empezó a comprarme la serie Cosmos en VHS, que venía en formato coleccionable con la revista de divulgación científica Descubrir de la editorial Perfil. La serie me pareció impresionante desde los primeros videos que vi y después seguí comprando el resto de la colección por interés personal. Todavía vuelvo a mirar algunos capítulos de cuando en cuando y no pierden su magia para nada. De más está decir que es uno de los items que tengo en la lista de DVDs por conseguir.

Otra cosa que me marcó muchísimo fue su novela Contacto (lamentablemente la Wikipedia en español todavía no tiene una entrada sobre el libro), que leí casi en tiempo récord y con muchísima avidez. Es uno de los pocos casos en los que el libro me gustó muchísimo más que la película, y eso que esta también me pareció excelente, como todo lo demás que vi de Robert Zemeckis.

En Microsiervos (weblog al que soy bastante adicto, por cierto), Wicho escribió una reseña contundente y genial, donde cita un párrafo de la serie Cosmos:

“El dinero gastado en la exploración espacial, gracias al empleo técnico y al estímulo que supone para la alta tecnología, tiene un efecto multiplicador sobre la economía. Un estudio sugiere que por cada dólar gastado en los planetas retornan siete dólares a la economía nacional. Y sin embargo, hay muchas misiones importantes y totalmente factibles que no se han intentado por falta de fondos: entre ellas, vehículos terrestres para que exploren la superficie de Marte, una cita cometaria, sondas de aterrizaje en Titán y una búsqueda a plena escala de señales de radio procedente de otras civilizaciones en el espacio.”

Y hace un paralelismo con los proyectos espaciales que fueron haciendo realidad esas espectativas:

  • Los rovers Spirit y Opportunity, que todavía siguen enviando imágenes desde la superficie de Marte
  • La sonda Stardust, que completó su misión a principios de este año; la japonesa Hayabusa, que no tuvo tanta suerte; y la Rosetta de la ESA, que va camino a encontrarse en el año 2014 con el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.
  • La sonda Huygens, que descendió en Titán; y su compañera Cassini, que sigue enviando información desde Saturno.
  • El proyecto SETI@Home, que más allá de sus cuestionamientos es toda una realidad.