¿Vieron alguna vez ese episodio de La Isla de Gilligan donde casi logran salir de la isla, y entonces Gilligan lo arruina todo y no pueden salir? Yo lo vi. Lo vi muchas veces cuando estaba creciendo. Y cada media hora que lo vi era una media hora en la que no estaba escribiendo en mi blog, o editando en la Wikipedia o contribuyendo a una lista de correo. Ahora bien, tengo una buena excusa para no haber hecho esas cosas, y es que ninguna de ellas existían en ese tiempo. Estaba forzado en el canal de medios de esa manera porque era la única opción. Ahora no, y esa es la gran sorpresa. Sin embargo, con lo malo que es estar sentado pretendiendo ser un elfo, les puedo decir, por experiencia personal , que es peor estar sentado tratando de decidir si es Ginger es más linda que Mary Ann.

Este es un pequeño extracto de la transcripción de una charla dada por Clay Shirkyon en la conferencia Web 2.0. Llegué al texto completo no sé muy bien de qué manera (supongo que cliqueando desaforadamente, como es mi costumbre) y me pareció simplemente genial todo el contenido.

Es un texto un poco largo, pero deja muy en claro cuál es el fenómeno social que se está viviendo últimamente en la web: superávit social y cognitivo (término que descubrí en esa misma nota), medios y aplicaciones sociales, comunidades online y bolgging.

No se trata de cambiar drásticamente de hábitos ni de que “internet killed the TV star”, ni nada parecido. Todo lo contrario, con un simple cambio de perspectiva y de prioridades, dedicando un mínimo de tiempo a la creación dentro de esta cultura colectiva, el resultado puede ser abrumador a nivel global. Incluso teniendo en cuenta que, generalmente, las personas que producen contenido son un porcentaje ínfimo del total que participa.

Y también me pareció genial y muy cierto lo que se menciona sobre la actitud de “buscar el mouse que, si bien está planteada como un caso anecdótico, no deja de ser una metáfora muy fuerte y significativa. Si hay algo que nos va quedando claro con toda esta “revolución” es que todo medio que no nos ofrezca un determinado mínimo de inclusión y participación deja de ser interesante en estos tiempos que corren, en los que los cambios sociales a nivel de comunicación y manejo de la información a escala colectiva pueden traer consecuencias muy profundas de acá a unos pocos años. Y seguramente lo harán de maneras que hoy casi ni nos planteamos.