El proceso de estandarización ISO del formato de documentos OOXML que propone Microsoft junto con su nueva suite de oficina Office 2008 fue bastante controvertido de entrada. Hubo muchas idas y vueltas, se habló de votos dudosos (apuntando a administraciones y a gobiernos completos que fueron comprados o presionados por Microsoft) y hubo muchas irregularidades que fueron comentadas en varios medios. Hubo una protesta oficial ante el Comité por parte de Noruega y varias denuncias de lobbys y presiones ante distintas administraciones y entes nacionales (Alemania, Croacia y Suecia fueron algunos de esos casos)

A pesar de todas las idas y vueltas, Microsoft consiguió que finalmente su formato fuese aprobado como estándar alternativo al ya existente ODF, formato que soporta la suite OpenOffice (entra otras) y que hace muy poco tiempo se anunció que sería soportado nada menos que por el mismísmo Office 2007 (soporte que llegaría incluso antes que el del propio OOXML) por presiones que recaen sobre Microsoft desde diferentes consorcios, administraciones y gobiernos (sobre todo de entidades europeas) que han estado peleando durante estos últimos años por una mayor apertura de formatos a nivel gubernamental, administrativo y educativo.

Hay mucha información adicional sobre las características y las diferencias técnicas de cada formato, los vericuetos de la estandarización de OOXML y las razones que se oponen a la existencia de un nuevo estándar.

Cuando llegó el día de la votación definitiva en el Comité Internacional ISO; Brasil, China, India, Canadá, Irán, Sudáfrica y Venezuela votaron en forma negativa; es decir, se opusieron a la existencia de un nuevo estándar que no es ni necesario ni adecuado.

En el caso de nuestro país, IRAM (el organismo que nos representa ante el ISO) se abstuvo en su decisión.

De todas maneras, OOXML obtuvo los votos y la representación necesarios para llegar a estándar. Y, después de toda esta historia, hay varios países que están apelando la decisión por parte del Comité: Sudáfrica, Brasil, India, Venezuela (estos cuatro ya habían votado por NO durante el proceso de estandarización) y Dinamarca. A esto hay que sumarle las declaraciones de la Agencia Británica de Educación y Tecnologías de la Información (BECTA) que no recomienda el uso y la implementación del formato por parte de entidades públicas y educativas por motivos diversos.

Debido a las últimas apelaciones el Comité Internacional ISO ha puesto en espera el proceso de estandarización previamente “aprobado” y ahora se habla de una estandarización o aprobación provisional. Habrá que ver cómo termina la historia.