08 jul
Escrito por Caralimón
Categorías: espectáculos,noticias
Etiquetas: animé, argentina, ciencia-ficción, cine, clásicos
Metrópolis, del director austríaco Fritz Lang, es uno de los clásicos del cine de todos los tiempos. Todavía me acuerdo de la primera vez que la ví. Fue haciendo zapping que la encontré de casualidad en alguno de esos canales olvidados del cable. Y me llamó la atención (mucho) desde el principio. La estética de la película es realmente genial y las imágenes que se van sucediendo a medida que se va desarrollando la historia son contundentes e inolvidables. Probablemente tengas en la cabeza alguna imágen de la película original sin saberlo, porque (como suele pasar con casi todos los clásicos) lo vemos por todos lados a veces sin saber de qué se trata.
Esta semana circuló la noticia de que se recuperó la versión original de la película. Esta “versión original” es nada menos que la edición en celuloide que se proyectó en Berlín cuando la película llegó al cine y a las masas. La edición que hizo desde un primer momento el director Fritz Lang. Aparentemente, por cuestiones de duración y otros motivos (algunos técnicos y otros sociales relacionados con la temática de la historia) esta versión se pudo ver solamente durante el estreno original de la película en Berlín. Todas las demás proyecciones y ediciones que se hicieron más adelante sufrieron algún tipo de modificación bastante considerable. Otro dato interesantísimo es que la versión original se recuperó ¡nada menos que en el archivo del Museo del Cine de Buenos Aires! El material parece estar bastante erosionado por el tiempo, pero es rescatable y ya se están planeando restauraciones y ediciones especiales que, probablemente y si todo sale bien, veremos muy pronto.
Es una película que vale la pena volver a ver. Y si no la viste, a pesar de que esté en blanco y negro y de que el movimiento parezca acelerado y de que no esté en HD y de que no sea Dolby Digital, te la recomiendo. Estamos acostumbrados a mega-histeriqueadas técnicas y nos cuesta muchísimo volver a revisar los clásicos. Cuando la veas, decime si los efectos especiales no son dignos de admiración. Y pensá que todo eso se hizo en 1927, cuando el cine estaba empezando su revolución, y de que se inventaron técnicas y yeites especiales sólo para lograr algunas de las mejores escenas ante las cámaras. Sin dudas marcó un hito en la historia cinematográfica. Y se transformó en un ícono de la ciencia ficción.
También me viene a la cabeza la versión animé (Metoroporisu) de esta excelente película. Otra para recomendar. Es una remake de Osamu Tezuka al mejor estilo japonés, también imperdible si te gusta el la animación nipone o el dibujo animado en general. La estética de los personajes te remite tanto a los de Astroboy que se te va a escapar un lagrimón.
Expresate, dale!