Hace ya bastante, a finales del año pasado, llegó a mis manos por casualidad un trailer de la película Wonderful Days. Ni bien terminé de verlo ya estaba seguro de que era la próxima película que iba a descargarme para seguir ampliando mi colección.
Wonderful Days, que vio la luz en el 2003 después de casi 7 años de trabajo, es una producción extraña en muchos sentidos. En primer lugar no es de origen Japonés sino Coreano. Dirigida por Kim Moon-saeng, es una excelente mezcla de gráficos CGI en 3D con personajes animados por rotoscopía en 2D tradicional y con la filmación de modelos en miniatura. El resultado final es impresionante desde el punto de vista de la calidad gráfica lograda. A pesar de que la trama es un tanto lineal y no resalta demasiado del resto de las películas del género, técnicamente es una de las mejores producciones que vi últimamente.
Los Coreanos no destacan demasiado en el mundo del animé. Parecen estar condenados a ser mano de obra en masa para las producciones pesadas de Japón y USA. Pero este es un claro intento por reivindicar a los animadores y directores de aquel rincón del mundo dentro del universo de la animación. Y, personalmente, creo que cumple muy bien su función.
En un futuro comprometido por la contaminación ambiental, donde se han agotado la mayoría de los recursos naturales, la humanidad sobrevive gracias a una cuidad especialmente construida para proteger a las personas de la polución, que genera su energía a partir de la misma contaminación. Los más afortunados viven allí, en Ecoaban. El resto de la humanidad fue exiliado y logró establecerse en una ciudad vecina, Marr. Desde allí organizan la resistencia que intenta acabar con los crecientes niveles de contaminación generados por los habitantes de Ecoban para mantener su ciudad. En medio de esta lucha surge un romance entre dos habitantes de las diferentes ciudades.
