La Torre de Londinium

No… no soy blogger!

4 de Septiembre - Día de la historietaUna vez más, como cada año, hoy 4 de septiembre se festeja en nuestro país el día de la historieta. La elección de esta fecha en particular se debe a que, en 1957, se publicaba el primer número de la revista semanal Hora Cero, en cuyas páginas vio la luz un clásico de la historieta nacional (y mundial): El Eternauta escrito por Héctor Germán Oesterheld y llevado al papel gracias a los maravillosos dibujos de Francisco Solano López.

La iniciativa de este festejo nace de la Comisión Día de la Historieta, que cuenta con nuevo sitio web, y busca darle una mayor importancia a esta fecha dentro del calendario local de efemérides, y promover la difusión de la historieta como manifestación cultural en todos sus géneros. La idea es que en este día se difunda todo lo relacionado con este género, se recomienden autores y lecturas y se haga conocer la historieta a todos aquellos conocidos que están más alejados de esta expresión artística.

En la ciudad de Rosario, la comiquería Puro Comic de calle 3 de Febrero 1180 va a estar regalando historietas nacionales a todo aquel que se llegue hasta su local.

La música debería volver a ser libre

Interesante perspectiva la de Zeta Bosio, un ex-integrante de Soda Stereo, sobre lo que debería ser la distribución y el mercado de la música. Sin ir muy lejos, un ex-compañero de banda piensa absolutamente todo lo contrario.

En una entrevista en el diario La Nación que le hicieron recientemente a Zeta, a la que llegué a través del blog Zona Indie, declara que, originalmente, la música era libre y se compartía sin intermediarios. Una situación mucho más cotidiana entre el público y el artista:

La música originalmente era libre. Vos querías escuchar música y tenías que conseguirte un tipo que te tocara la guitarra en el campo de al lado, te hacías un cumpleaños y todos bailábamos y el tipo se tomaba un vino con vos nos íbamos a casa y escuchábamos las canciones que nos gustaban y las cantábamos, las que conocíamos todos. De repente, alguien grabó la música y dijo: ´¡qué bueno! esto se puede grabar, llevar a casa, y se puede vender´. Se crearon los aparatos para reproducir, y todo un negocio y se empezó a pagar por la música. Y llegó un momento en que el que tenía más plata podía comprar mejor música lo cual es una locura. Yo creo que la música es patrimonio de la gente, la música tiene que ver con nosotros, con nuestra felicidad, con nuestros momentos, la música se te mete adentro y te hace revivir los momentos más íntimos, es algo que no podía estar grabado

La facilidad de reproducción de medios que tenemos actualmente con los CDs y DVDs grabables, los precios relativamente bajos de las grabadoras y de los insumos, internet y la difusión de archivos en tiempos cada vez más cortos, las comunidades crecientes de gente compartiendo material de los más variados estilos, los pendrives… la tecnología en sí, está facilitando y acelerando un nuevo proceso de liberación de la música. En este proceso los intermediarios se hacen cada vez menos relevantes y necesarios porque que son los mismos consumidores los que lo manejan y lo potencian. En este escenario, si el clásico intermediario no reacciona a tiempo y se replantea el mercado y las posibilidades de negocio, surge la contienda a la que ya estamos tan acostumbrados. ¿Es o no “piratería” descargar de internet material protegido por derechos de autor? ¿Es ilegal copiar CDs o DVDs protegidos por copyright? ¿Este copyright a quién protege: al distribuidor o al autor? ¿Cuánto recibe el artista de lo que yo estoy pagando por un producto en el circuito clásico de comercialización de la cultura?

Más allá del vacío legal que existe en muchos países (Argentina entre ellos) sobre estos temas, hay una discusión filosófica en la que hay dos bandos bien definidos. La música es parte de una cultura. Y la cultura es parte de una sociedad. Compartir música y cultura no debería ser perseguido y catalogado como “piratería”. La piratería es algo muy diferente.

Ser argentino a veces duele

Esta mañana venía escuchando el programa de Marcelo Fernández por radio Fisherton/CNN (sí, lo traicioné por un rato a Pablo Franza en Radiofónica, a veces hago zapping radial) donde leyeron un texto del filósofo español Julian Marías, que de una manera bastante directa y de a ratos algo dura, trata de pintar un boceto del argentino promedio. Me hico reir mucho con algunas frases tiradas así a sangre fría, pero que no dejan de ser muy reales y en las que uno se identifica instantáneamente.

Por ejemplo:

Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema.

Y también:

Los argentinos son italianos que hablan en español. Pretenden sueldos norteamericanos y vivir como ingleses. Dicen discursos franceses y votan como senegaleses. Piensan como zurdos y viven como burgueses. Alaban el emprendimiento canadiense y tienen una organización boliviana. Admiran el orden suizo y practican un desorden tunecino.

A pesar de que creo que está basado en el estereotipo “aporteñado” que se tiene del argentino, es uno de esos textos que se escriben en tono de broma pero que son la expresión más coloquial y sincera de la pura realidad. Para entender un problema, una realidad, a veces no hay mejor perspectiva que la del que ve las cosas desde afuera. Supongo que es por eso que pedimos concejo a algún amigo para tratar de buscarle la vuelta a algunos de nuestros problemas.

Dejo el texto completo para todo el que quiera profundizar un poco más en el estudio de ese misterio que es el ser argentino.

Los argentinos según el filósofo español Julián Marías

Los argentinos beben en una misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto -el tango- y se ríen de la música de otro; toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen bromas. Ellos mismos no se conocen.
Creen en la interpretación de los sueños, en Freud y el horóscopo chino, visitan al médico y también al curandero todo al mismo tiempo.

Tratan a Dios como “El Barba” y se mofan de los ritos religiosos, aunque los presidentes no se pierden un Tedeum en la Catedral.
No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de sus desilusiones.

¡No discutáis con ellos jamás! ¡Los argentinos nacen con sabiduría inmanente! Saben y opinan de todo. En una mesa de café y en programas de periodistas/políticos arreglan todo. Cuando los argentinos viajan, todo lo comparan con Buenos Aires. Hermanos, ellos son “El Pueblo Elegido”…por ellos mismos.

Individualmente, se caracterizan por su simpatía y su inteligencia. En grupo son insoportables por su griterío y apasionamiento. Cada uno es un genio y los genios no se llevan bien entre ellos; por eso es fácil reunirlos, pero unirlos… imposible.

Un argentino es capaz de lograr todo en el mundo, menos el aplauso de otros argentinos.
No le habléis de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura.

Los argentinos son hiperbólicos y desmesurados, van de un extremo a otro con sus opiniones y sus acciones.

Cuando discuten no dicen: “no estoy de acuerdo”, sino: “Usted esta absolutamente equivocado”.

Aman tanto la contradicción que llaman “Bárbara” a una mujer linda; a un erudito lo bautizan “Bestia”, a un mero futbolista “Genio” y cuando manifiestan extrema amistad te califican de “Boludo”. Y si el afecto y confianza es mucho más grande, “Eres un Hijo de Puta”.

Cuando alguien les pide un favor no dicen simplemente “Si”, sino “Como No”. Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra NO. Cuando alguien les agradece, dicen: “NO, de nada” o “NO”… con una sonrisa.

Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema.
Cualquier argentino dirá que sabe como se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América Latina, disminuir el hambre de África y enseñar economía en USA.

Los argentinos tienen metáforas para referirse a lo común con palabras extrañas. Por ejemplo, a un aumento de sueldos le llaman… “Rebalanceo de Ingresos”, a un incremento de impuestos… “Modificación de la Base Imponible” y a una simple devaluación… “Una Variación Brusca del Tipo de Cambio”.

Un Plan Económico es siempre… “Un Plan de Ajuste” y a una Operación Financiera de Especulación la denominan… “Bicicleta”.

Viven, como dijo Ortega y Gasset, una permanente disociación entre la imagen que tienen de si mismos y la realidad. Tienen un altísimo número de psicólogos y psiquiatras y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia.

Tienen un tremendo súper ego, pero no se lo mencionen porque se desestabilizan y entran en crisis.
Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a si mismo como liberados. Son prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes. Son racistas al punto de hablar de…”Negros o Judíos de mierda” o “cabecitas negras”.

Los argentinos son italianos que hablan en español. Pretenden sueldos norteamericanos y vivir como ingleses. Dicen discursos franceses y votan como senegaleses. Piensan como zurdos y viven como burgueses. Alaban el emprendimiento canadiense y tienen una organización boliviana. Admiran el orden suizo y practican un desorden tunecino.

Son un misterio, son argentinos

La sociedad del conocimiento

En España se han generado, desde hace tiempo, un debate y una lucha muy agitados acerca de los derechos de autor y la libre distribución de la cultura en la era digital. Hay diferencias muy claras en cuanto a lo que es y lo que debería ser la cultura y el arte y su distribución social en la era tecnológica en la que nos toca vivir. Hay planteamientos muy fuertes y bandos bien diferenciados: por un lado están los que controlan los derechos de difusión de la mayor parte de los contenidos culturales que la sociedad consume y por el otro los consumidores directos de dichos contenidos. Y las diferencias de conceptos son marcadísimas. Se habla de diferencias conceptuales generacionales, de intereses puramente comerciales, de utilizar la excusa de la protección del artista y de la cultura como máscara para, en realidad, proteger intereses conómicos. Se habla de muchas cosas. Y se hacen muchas otras desde ambas partes.

En muchos otros países de Europa y del mundo existe lo que se denomina el ‘canon digital’, algo así como un impuesto a todos los medios que posibilitan la copia de material con algún tipo de derecho de autor. Los artículos sujetos al canon son de lo más variados: desde CDs y DVDs vírgenes pasando por todo tipo de soporte que permita la copia digital de material con copyright, tarjetas de memorias, discos rígidos y hasta escáneres e impresoras. De esta manera se busca compensar por las posibles copias que se pudieran hacer con estos medios de obras protegidas por el derecho de autor, compensando de esta manera el perjuicio que esto generaría a sus autores. El debate está servido desde hace tiempo. Y hay serias dudas de que este tipo de campañas, apoyadas por entidades de gestión colectiva (la RIAA en USA, SGAE en España, SADAIC en Argentina y muchas otras en todo el mundo) busquen verdaderamente proteger al artista y de que los fondos recaudados por estas imposiciones vayan a donde deberían. En Argentina todo llega tarde, pero termina llegando. Hace poco corrieron rumores acerca de la implantación de un impuesto (llamarlo canon es algo mucho más diplomático) similar al europeo en nuestro país.

El concepto de este “canon” es bastante irónico y paradójico en sí: por un lado, se cobra a los usuarios finales de este tipo de medios por el posible perjuicio generado al artista, pero por el otro, se persigue y se trata de sancionar (por lo menos por vías civiles, ya que la copia privada está muy lejos de ser delito) a los que dupliquen contenidos protegidos. Se mete a todo el mundo en la misma bolsa de “piratas” cuando, en realidad, la piratería cultural y la copia provada son cosas claramente distintas.

Cuando todo parece agotarse y los recursos para limitar la distribución de este tipo de contenidos, muy facilitada por la penetración de internet y la forma en la que la sociedad la utiliza, los mercados se tambalean y se recurre a soluciones extremas que atentan contra todo tipo de libertades sociales. Se proyecta y se implementa el monitoreo de las transferencias en internet. Con la excusa de las descargas de contenidos ilegales se controla absolutamente todo. Se escruta, se intimida y se persigue a los usuarios por hacer uso de un servicio por el que pagan. En estas cuestiones, los límites parecen no estar del todo claros. Hay amplios vacíos legales, sobre todo en nuestro país.

La copia privada o, para decirlo en términos más cordiales, el derecho que todos tenemos de copiar y compartir contenidos culturales en forma libre siempre y cuando no haya ánimo de lucro o beneficio económico de por medio, es otro gran debate con posturas muy encontradas. Pero en casi todo el mundo, según diferentes legislaciones y salvando diferencias puntuales, todos tenemos derecho a la copia privada y esta no es una actividad ilegal o ilícita que pueda ser penada por la ley.

Pero una de las muchas ventajas que nos da internet (al ser libre y no estar controlada) es la posibilidad que nos brinda de aunar intereses y formar comunidades que busquen un fin práctico común. Por ejemplo, Exgae (un movimiento que surge en España y que es digno de imitar) busca proteger a la sociedad, a la comunidad de usuarios de internet y al individuo en general ante eventuales intentos de coartar la difusión cultural en pro del beneficio económico.

Y es que, muchas veces, se llega a extremos casi impensados pero que finalmente son avalados por el gobierno de turno (por lobby, desconocimiento, corrupción y demás) y se crean e imponen leyes totalmente autoritarias e irrisorias, que sólo pueden ser razonables para unos pocos beneficiados, pero que estan muy lejos de beneficiar a la mayoría. De un día para otro internet, esta gran herramienta con la que contamos, capaz de cambiar la forma en la que nos comunicamos, interactuamos y pensamos, capaz de transformar la sociedad y los mercados de forma inimaginada hasta hace tan sólo unos pocos años; puede dejar de ser ese territorio libre y autárquico en el que nos movemos.

Hace unos días publicaron una especie de manifiesto en respuesta a otro publicado por la coalición española de entidades de gestión. Sus 7 puntos son los siguientes (las negritas son mías):

  1. Considerar cualquier recorte a las redes de intercambio de archivos (redes P2P) como un acto de oscurantismo y un atentado contra los derechos democráticos fundamentales garantizados por nuestra constitución y por innumerables tratados internacionales que el estado español ha ratificado. Nuestros derechos al conocimiento, al aprendizaje, al acceso a la cultura y a la libertad de expresión se verían gravemente socavados si se limitaran las herramientas de las que dispone actualmente la sociedad.
  2. Que las entidades de gestión pasen a ser lo que son: entidades privadas que gestionan SÓLO Y EXCLUSIVAMENTE las “cuentas” de sus socios o sea los derechos de explotación de una parte de los artistas. Que, como toda entidad privada, se permita la libre competencia y que bajo ningún concepto se consienta que entidades privadas hurguen en la privacidad y en los bolsillos de los ciudadanos y menos que se utilicen bienes y suelo público para sus beneficios privados.
  3. Que los creadores sean pagados de forma equitativa sean o no socios de entidades de gestión. Que los artistas cobren, si así lo desean, principalmente por su creación y no por la explotación que genera.
  4. Abolición inmediata del canon digital, impuesto que sanciona indiscriminadamente la ciudadanía en nombre de la “compensación” a la creación por un delito que no es tal, cuando, en realidad, es recaudado en beneficio de pocas personas privadas que raras veces son creadores y menos de algo que esté relacionado con la Cultura. Pagar por ser sospechoso es propio de las dictaduras.
  5. Que una obra pase a ser de Dominio Público en unos plazos beneficiosos para la creación y la sociedad. Permitir que más de una generación viva del trabajo de alguien, es un forma de fomentar el parasitismo y el estancamiento creativo, desactivando la reinversión y más considerando que una medida pensada para favorecer a las personas en realidad beneficia principalmente grandes multinacionales que desvirtúan la creación primigenia. Pedimos el paso al dominio público en un periodo tiempo razonable, dependiendo del tipo de creación, con un máximo de 30 años.
  6. Defender el “derecho a cita” como vehículo de crecimiento democrático de la sociedad de la información.
  7. Eliminar el concepto de “lucro cesante” en todo lo que concierne a la producción cultural.

Creative Commons como movimiento global

Leyendo algunas notas atrasadas dí con un artículo al que a hacía referencia Eduardo Arcos en su weblog ALT1040 que me pareció sumamente interesante, no sólo por la fuente original de la nota sino también, y principalmente, por su tono. Y es que a veces las cosas que uno hace cobran una importancia inicialmente insospechada. Así que, siguiendo la recomendación del propio Eduardo, les dejo mi humilde traducción al castellano del artículo publicado.

Se trata de un boletín semanal que publica Lawrence Lessig de Creative Commons, contándonos algunas experiencias y sensaciones con respecto a la aplicación a nivel internacional de este tipo de licencias.

También les dejo el enlace al artículo original.

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