La Torre de Londinium

Crónicas de un pochoclo alienado

4 de Septiembre - Día de la historietaUna vez más, como cada año, hoy 4 de septiembre se festeja en nuestro país el día de la historieta. La elección de esta fecha en particular se debe a que, en 1957, se publicaba el primer número de la revista semanal Hora Cero, en cuyas páginas vio la luz un clásico de la historieta nacional (y mundial): El Eternauta escrito por Héctor Germán Oesterheld y llevado al papel gracias a los maravillosos dibujos de Francisco Solano López.

La iniciativa de este festejo nace de la Comisión Día de la Historieta, que cuenta con nuevo sitio web, y busca darle una mayor importancia a esta fecha dentro del calendario local de efemérides, y promover la difusión de la historieta como manifestación cultural en todos sus géneros. La idea es que en este día se difunda todo lo relacionado con este género, se recomienden autores y lecturas y se haga conocer la historieta a todos aquellos conocidos que están más alejados de esta expresión artística.

En la ciudad de Rosario, la comiquería Puro Comic de calle 3 de Febrero 1180 va a estar regalando historietas nacionales a todo aquel que se llegue hasta su local.

El 19 de junio pasado, el Planetario Municipal de Rosario Luis C. Carballo cumplía nada menos que 25 años de actividad desde que fuera inaugurado en 1984. Estuve buscando alguna referencia o noticia relacionada con el evento en la web, pero no tuve suerte. Parece que la conmemoración pasó totalmente desapercibida. De hecho, yo estoy escribiendo estas líneas unos días después de la fecha oficial. Es una pena que se nos pasen este tipo de aniversarios, sobre todo teniendo en cuenta lo difícil que fue la puesta en marcha y la concreción del proyecto de planetario para nuestra ciudad. Los que cuentan la historia del lado de adentro conocen muy bien las peripecias y las trabas que tuvieron que sortear para llegar, finalmente, a buen puerto. Con sólo mencionar que el equipo planetario que hoy podemos disfrutar en la cúpula principal del complejo estuvo embalado y guardado en diferentes depósitos distribuidos por toda la ciudad de Rosario durante unos… 20 años. ¡Sí, desde que se compró el equipo hasta que se logró instalarlo en la cúpula del edificio terminada, pasó todo ese tiempo! En la entrada ‘planetario’ de la Wikipedia, se puede ver que el que se encuentra en nuestra ciudad tiene categoría internacional y está considerado como uno de los mejores del mundo, a pesar de que el equipamiento tiene varias décadas de antigüedad.

Me acuerdo de una remota ocasión (estando todavía en el colegio primario) en que fuimos a visitar el planetario con el curso y la persona encargada de operar los equipos en ese momento, luego de la función, nos contó un poco cómo se hacía toda la magia y cómo funcionaban algunos controles. El equipo en el centro del domo, encargado de proyectar alrededor de 6000 estrellas en la cúpula, había sido bautizado como ‘Carl’. En ese momento me pareció una curiosidad que se hubiera generado ese nivel de empatía con el instrumento hasta el punto de llegar a ponerle un nombre propio. Hace poco, en otra sesión del planetario, vengo a enterarme de que el instrumento es nada menos que un equipo planetario Mod IV, de la casa alemana Carl-Zeiss (Wikipedia en inglés). En ese momento, me cerró un poco más toda la historia.

Pueden encontrar más información sobre el Complejo Astronómico Municipal en la página dedicada de la Wikipedia o en el sitio oficial del complejo (que es bastante from the past, por cierto)

25 años de democracia

Hoy celebramos 25 años de democracia ininterrumpida en la Argentina. El 10 de diciembre de 1983 Raúl Alfonsín asumía como presidente electo por la mayoría de los argentinos para terminar con 8 años de la peor dictadura militar que le tocó sufrir a los argentinos. Es, además, el período más largo de gobierno libre y democrático en nuestro país hasta el momento y esperemos que siga así por mucho tiempo. Esperamos que no haya que festejar otra vuelta a la democracia. Se le pueden hacer mil reproches a la democracia como sistema de gobierno, sobre todo en los países de latinoamérica en donde la autonomía, la libertad parecen estar sumidas a intereses externos. Yo era muy chico cuando Alfonsí juraba ante las cámaras en 1983, al asumir su mandato. Tengo un recuerdo muy lejano del momento que, seguramente, no se compara con la vivencia de los que sufrieron a flor de piel la represión y los efectos de un gobierno militar. Hoy en día la posibilidad de un golpe de estado parece remota y hasta imposible. Pero siempre es mejor tener memoria sobre ciertos hechos históricos que no queremos volver a sufrir como sociedad.

Cosas que seguramente no podríamos estar haciendo si no fuera en democracia:

  • Militar en el partido justicialista, radical, socialista, comunista, anarquista, anarco-social-comunista
  • Ir a la iglesia, al culto, a una mezquita (o no)
  • Preocuparme por lo mal que me va, por la poca plata que tengo en el bolsillo en vez de preocuparme por tener el DNI en el bolsillo
  • Hablar de política en la calle, en la radio, en un bar, en un blog, en dos o en todos los que quiera
  • Disfrutar de internet como canal de información libre y autárquico
  • Decir con todas las letras lo mal que lo están haciendo los gobernantes de turno y por qué mi plan de reactivación económica es el mejor de todos
  • Leer un libro o ver una película. Cualquiera que me venga en ganas y no solamente las de una lista.

Parecen cosas bastante básicas. Pero son esas las que más se extrañan cuando se pierden. Sin hacer apología de nada, creo que es mejor pasarla mal de esta manera que en manos de unos cuántos dictadores de turno.

Para tener en cuenta cada vez que a uno le corre un frío por las venas cuando escucha las típicas frases del tipo: “con los militares se estaba mejor”, “acá lo que nos hace falta es mano dura”, “los desaparecidos fueron mucho menos de 30.000″

Puto el que lee esto…

Un humilde homenaje parafraseando a un grande.

25 años jugando a la guerra

(o “Es un juego extraño. El único movimiento ganador es no jugarlo”)

Juegos de Guerra - Pantalla de bienvenida

Más allá del título amarillista y salvando las distancias con cualquier situación político-económica actual, acabo de descubrir que hace apenas unos días (más precisamente el 3 de junio) se cumplían nada menos que 25 años del estreno cinematográfico de la película que por acá conocimos como “Juegos de Guerra” (WarGames). Es una de esas películas que marcan épocas, que quedan en la memoria de toda una generación a pesar de que alguien que la vea hoy en día y que no “peine tantas canas” descubra muchos anacronismos (que al fin y al cabo también se nos hacen patentes a nosotros mismos cuando volvemos a verla!), pero que indiscutiblemente y con los años se fue convirtiendo en un ícono, en una pieza casi de culto (bueno, a lo mejor sin el casi)

Cuando la vi era bastante más chico y me acuerdo que por aquellas épocas tenía mi primera computadora, una MSX de Talent. Y me parecía una maravilla y todo un logro haber podido dejar a un lado el dataset cuando lo reemplazamos por una disquetera externa (negra). No me quiero poner nostálgico ni nada parecido. Pero eran las épocas en las que se tenía que tipear ATDT y después ‘..’ para poder acceder a ARPAC o a ACAMática (no encontré nada de nada, pero era la red del ACA). Eran momentos de muchos baudios (como 2400), en los que uno trataba de montar su propio BBS en casa y leía y bajaba decenas de cosas de otros tantos BBS existentes. Nada que ver con… bueno, ahora bajamos todo por P2P y en vez de BBS tenemos blogs y Twitter. Pero al fin y al cabo, lo esencial no es muy distinto.

Algo que me pareció curiosísimo y de lo que no me enteré en su momento, es toda la movida y la reacción que se generó con el estreno de la película. Y pasa que los extremos son siempre cómicos en todas las épocas. En ese momento (1983) se abrió un gran debate sobre lo conveniente (o no) que era el hecho de que la gente pudiera acceder a servidores remotos a través de sus propias computadoras, usando sus propios módems y desde su propia casa. La posibilidad (no tan remota, al parecer) de acceder y hackear/crackear accidentalmente un sistema bancario o gubernamental remoto asustaba a muchos padres, que veían en los módems y en sus hijos una combinación explosiva. Se llegó a debatir en los medios si acaso la posesión de estos dispositivos de comunicación de datos no debería estar regulada y supervisada como en el caso de las armas de fuego. Algo así como “prohibido su uso a menores de 18 años”. Una idea rarísima de que cualquiera podía entrar a cualquier lado sin demasiadas complicaciones y modificar los datos de su cuenta bancaria o las calificaciones escolares. En la entrada WARGAMES and the Great Hacking Scare of 1983 (en inglés) hay más información sobre todo esta polémica y algunos otros datos interesantes.

Hoy en día, muchos aspectos de nuestra vida cotidiana se mueven en una telaraña de máquinas interconectadas de forma inimaginable. Desde un continente a otra y dando toda la vuelta al mundo, nos llega un mensaje con un enlace a una foto o a un video. Pagamos y comerciamos usando nuestra cuenta bancaria a través de internet. Publicamos álbumes familiares completos y los compartimos con parientes y amigos. Guardamos pilas y pilas de mensajes, mails y documentos en servicios alojados en servidores remotos. Y es así, la nube se va expandiendo cada vez más rápido y a veces ni siquiera nos damos cuenta de cuál es el alcance que tiene y la dependencia que nos genera. ¿Habrá soñado con algo de todo esto Matthew Broderick cuando sacaba su disco de 5 1/4 para cargarlo en su computadora?

Yapa: algunas curiosidades de la película y su rodaje.

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