La Torre de Londinium

Esto (antes) era un blog

No sabía, aunque lo intuía, que existía una aplicación de WordPress para el iPhone. Hasta hoy, que la descubrí por una de esas casualidades de la vida y decidí instalarla para ver si hacía mérito a mis expectativas.

La aplicación es súper liviana, pesando tan sólo unos 600 Kb., y es oficial de WordPress.org. Por lo tanto es compatible tanto con blogs alojados en el servicio gratuito de WordPress.org como con blogs de alojamiento propio, siempre y cuando estos últimos tengan instalada la versión 2.5.1 o posterior de la popular plataforma de publicación.

Tiene varias cosas interesantes y bonitas: trabaja en modo apaisado o widescreen, cosa que la hace mucho más practica a la hora de escribir con el teclado en pantalla; permite subir imágenes de la biblioteca del teléfono o tomadas directamente con la cámara, posibilitando inclusive redimensionarlas antes de subirlas, característica muy útil cuando estamos trabajando con conexiones lentas; integración completa con las categorías del blog, permitiendo incluso crear nuevas categorías según sea necesario; modo desconectado u off-line, ideal para esos ratos en los que no hay conexión disponible pero igualmente no nos aguantamos las ganas de escribir algo y dejarlo listo para pulicar ante el menor indicio de wi-fi disponible. Además, nos da la posibilidad de gestionar las páginas de nuestro blog, permitiendonos incluso crear páginas nuevas según nuestras necesidades y nos permite moderar los comentarios de todas las entradas.

La única desventaja, que en realidad no lo es tanto, es que el cuerpo del post sólo admite texto plano y no existe la posibilidad de cbiar a un editor gráfico o WYSIWYG. Aunque siempre nos queda la posibilidad, si es que tenemos paciencia y tiempo, de escriir directamente el código HTML. Para compensar y evitar errores cuenta con la posibilidad de generar una vista previa de la entrada antes de su publicación definitiva. Es ideal para una publicación rápida y de emergencia en cualquier circunstancia.

Obviamente y como es debido esta entrada fue escrita desde un iPhone con la mencionada aplicación.

Picasa y/o Flickr

Hay cosas a las que uno se hace apega muy fácilmente, sobre todo en cuestiones de software y herramientas de uso cotidiano en la PC. Ya sea para funciones personales o laborales, hay herramientas que nos van ganando y a las que nos hacemos “adictos” muy fácilmente. A mí me pasa muy seguido y podría dar una lista bastante larga de casos. Y esto no sólo nos pasa con aplicaciones de escritorio sino con determinados servicios en línea, sobre todo servicios sociales, a los que una vez que nos suscribimos y vemos sus ventajas ya no podemos abandonar tan fácilmente.

Desde hace tiempo venía usando Picasa (el programa) como software para administrar, retocar, mejorar y gestionar las fotografías que saco con mi humilde cámara digital compacta. De más está decir que el programa es excelente. La interfaz está muy cuidada y es una de las cosas más intuitivas que he visto. Las opciones para trabajar con imágenes (por lo menos en lo básico) están más que cubiertas. El módulo que reemplaza al visor de imágenes predeterminado de Windows también es una joyita. Además, es multiplataforma y puede correrse tanto en Windows como en Linux o Mac. Con lo cual si uno suele cambiar de sistema operativo para hacer tareas diferentes no lo va a extrañar. Por otra lado, servicios para publicar y compartir este tipo de contenidos, hay muchos. Entre ellos Flickr, Picasa Web y el mismo Facebook ofrecen opciones muy interesantes: etiquetado, separación por álbumes, retoque sencillo, etc.

Aunque no soy un usuario muy activo y no publico demasiado material fotográfico, tengo una cuenta en Flickr desde hace un tiempo. Hay algunas limitaciones de la cuenta básica de Flickr que hacen la experiencia de publicar y compartir fotos en este servicio un poco incómoda: el límite en la cantidad de fotos que se ven en la galería (pasadas las 200 las más antiguas ya no se pueden visualizar tan fácilmente), el hecho de que sólo se pueden crear 2 álbumes, las restricciones de ancho de banda para subir contenido (sólo 100 MB mensuales). Indudablemente, Flickr tiene muchos puntos a favor: la impresionante comunidad que se generó alrededor, la interfaz rápida y sencilla, las funciones sociales (grupos, contactos). Tomar la decisión de dejarlo y reemplazarlo por otro se hace difícil. Pero…

Picasa Web no se queda atrás en lo más mínimo. La interfaz también es excelente (no me animo a decir que es mejor que la de Flickr porque ya es cuestión de gustos). Es algo más complicada que la de Flickr, pero tiene muchas otras opciones. Las restricciones de una cuenta de Picasa Web son, a mi parecer, mucho menores que las de una cuenta gratuita de Flickr. El servicio de Picasa Web nos da mucha más libertad en la cantidad de álbumes y en la manera de organizar nuestras galerías. Otro punto muy a favor es la excelente integración que tiene el servicio de Picasa Web con Picasa, cosa que no es de extrañar viniendo los dos de Google. Seleccionar imágenes de la galería, incluso hasta álbumes completos, y publicarlos en Picasa Web con toda la información ingresada desde Picasa (etiquetas, geoposicionamiento, comentarios, títulos y descripciones) es un gran ahorro de tiempo y es tan sencillo como seleccionar un par de imágenes y hacer un clic. Además, el mismo programa lleva el registro de todas las imágenes que vayamos subiendo al servicio web, con lo cual es muy fácil saber qué material ya se encuentra publicado y no duplicar contenido. En realidad, toda la integración que ofrece Picasa con los diversos servicios de Google (Blogger, Gmail, etc…) es excelente. Muy sencilla e intuitiva. También hay agregados para facilitar estos procedimientos con servicios de terceros, como Flickr o Facebook. Pero no se comparan con la integración transparente que tiene el programa con Picasa Web.

Así que la decisión es un poco difícil. Supongo que por el momento y para complicar las cosas voy a seguir usando los dos servicios simultáneamente.

iTunes no se lleva bien con Nero (?)

Algo extraño hace el iTunes con la gestión de dispositivos en Windows XP. Te da la posibilidad (cosa que nunca usé hasta ahora) de quemar directamente los temas que tengas en tu biblioteca / colección directamente a un CD de audio, usando la grabadora que tengas configurada en el sistema. Pero ya es la segunda vez que me pasan cosas raras mientras estoy quemando un disco con algún otro programa. Por ejemplo: estoy quemando un DVD con Nero mientras tengo abierto iTunes para escuchar música y en el transcurso de la grabación lo cierro. El resultado es que Nero se queda sin buffer de grabación (empieza a caer en picado hasta que llega a 0), cierra el disco que estaba grabando (y esto es lo peor de todo, porque después no se puede hacer más nada con él) y lo expulsa. Así de fácil. Como dije, ya es la segunda vez que me pasa y no pienso volver a probarlo para ver si es una constante. Sólo lo tengo probado en mi PC, así que no sé si en otros sistemas y configuraciones la combinación será igual de trágica. Sirva como tip para el resto.

Volver a nacer

Esta semana tenía algo de trabajo pendiente en casa y quería sacármelo de encima lo antes posible para poder seguir con otras cosas. En la manía que todos tenemos de querer resolver todo cuanto antes, y después de varios lustros de estar acostumbrado (mal o bien, da igual) al entorno Windows, con todas las aplicaciones a las que éste nos tiene acostumbrados, es difícil que uno encuentre el tiempo para buscar alternativas. Pasarse a un entorno Linux y aprender a utilizar otros programas para hacer lo mismo que se hacía hasta ahora es algo que requiere invertir bastante tiempo y paciencia. Pero al fin de cuentas rinde y vale la pena.

Hace meses que estoy tratando de hacer una transición definitiva a Ubuntu, lo cual me cuesta un poco en algunos aspectos porque hay aplicaciones para las que no encuentro sustituto. El gran problema suelen ser los programas como el Flash, el Corel o el Illustrator, por ejemplo. Existe Inkscape para trabajo con gráficos vectorials. Pero, a pesar de que es muy bueno y está en constante desarrollo y crecimiento, todavía no llega a tener todas las prestaciones que ofrecen sus contrapartes en Windows o Mac. Por suerte esto se va revirtiendo poco a poco y cada vez hay más herramientas específicas y profesionales. Todo es cuestión de invertir tiempo de búsqueda. ¡Qué sería de nosotros sin Google!

Para este caso en particular la tarea era bien sencilla: tenía que procesar algunos archivos de texto plano para darle un formato específico (eliminar líneas en blanco, indentados especiales, saltos de línea en determinados lugares, etc) que luego interpretara correctamente un script PHP para procesarlos y volcar los datos a una base en SQL Server. Para esto, solía utilizar el Notepad++ bajo Windows, que es un editor de textos súper liviano y versátil, con coloreado de sintaxis, colapsado de bloques y altamente configurable.
Perdí bastante tiempo tratando de buscar alguna versión del programa compilada para que corriera bajo Linux o, en su defecto, alguna herramienta similar, con las mismas funcionalidades y, sobre todo, rapidez. Hasta llegué a plantearme la opción de ejecutarlo bajo Wine. Hay entornos de desarrollo, como el Quanta de KDE, que me hubieran servido perfectamente. Pero consumen muchos más recursos y se ponen algo pesados y lentos cuando se trabaja con archivos extensos. ¡Ah… lo que es la ignorancia de principiante!

Resulta que lo que había estado buscando lo tenía desde un principio frente a mis narices. Todo el tiempo había estado ahí, pasando completamente desapercibido por mi falta de información. Y es que la versatilidad del Vim, el procesador de textos preferido por los consoleros y que se incluye en la instalación básica de cualquier distribución Linux, cumple con todas esas expectativas y muchas, muchas más. La hoja de referencia rápida del programa, con un resumen de todos los atajos de teclado y funciones disponibles, no tiene desperdicio, y muestra toda la versatilidad que nos puede brindar una pequeña aplicación de consola. Es una herramienta extremadamente rápida, con muchísima funcionalidad para el trabajo con cualquier tipo de texto o script, en cualquier lenguaje o formato que se desee. Ah… y está disponible desde la consola, por lo que no se necesita tener activo ningún entorno gráfico. Es un gran salvavidas a la hora de configurar servidores y hacer edición en modo texto.

Desde Flock

Esta es mi primera prueba de publicación desde el navegador Flock, del cual acabo de instalar la versión 0.7. Sinceramente, no me convence demasiado la idea de utilizar un navegador alternativo al Firefox, a pesar de que éste también esté basado en el Mozilla.

No es que Firefox me parezca el sumum de los navegadores web, pero las ventajas que tiene sobre casi todos los demás son obvias y marcan una gran diferencia, por lo menos para mí. Y los puntos débiles (velocidad de carga, consumo de recursos, etc.), por ahora son subsanables.

Creo que las extensiones y el hecho de que sea un proyecto de código abierto todavía lo ponen en la primer posición de la lista a la hora de elegir un browser, sobre todo para la gente que lo utiliza constantemente ya sea para bloguear, utilizar aplicaciones basadas en web (Flickr, del.icio.us, etc.) o simplemente para navegar.

Hace unas semanas probé la versión 9 del Opera y la verdad es que está muy bien, pero todavía no la cambio por mi Firefox. Es cierto que trae algunas opciones nativas que son muy buenas (mejor lector RSS, e-mail, mejor manejo de pestañas y algunos otros detalles simpáticos) pero también es verdad que en Firefox se puede alcanzar la misma funcionalidad con el uso de algunas extensiones.

Bueno, lo que me alentó a probar Flock fue la existencia de opciones nativas para la publicación de entradas en el blog y el manejo integrado de imágenes con soporte para Flickr. Esta semana lo estaré probando para ver si es una alternativa que me haga cambiar una vez más de navegador.

Actualización 11/09: La verdad es que el sistema de publicación desde Flock es bastante versátil. Pero todavía no lo cambio por la interfaz del WordPres, que ha mejorado muchísimo en su versión 2. Además, al instalar Flock me quedo sin algunas configuraciones y extensiones que ya tengo instaladas y funcionando en Firefox. Y a pesar de que podría migrarlas por estar todo basado en Mozilla, me da algo de fiaca. Así que por ahora se queda el zorro.

« Entradas anteriores  Página siguiente »