En una habitación hay 10.000 cajas. Una de ellas te mata, todas las demás te atontan. ¿Cómo carajo hago para acomodarlas a todas en mi despensa de 3×3?
(Basado en una pregunta de ALT1040)
Estaba buscando un juego que recordaba haber jugado en el pasado, en mi querida XT fósforo ámbar. El problema era que no me acordaba del nombre del juego, pero sí de algunas pantallas y de la forma en que se jugaba. Preguntando no obtuve muchas pistas que me sirvieran. Todo el mundo se acordaba del juego, pero nadie del nombre.
Quería ubicarlo para ver si encontraba alguna versión abandonware que pudiera descargar desde la web. Y bueno, efectivamente, después de mucho romperme la cabeza, dí en el clavo.
El juego es nada menos que el Nebulus, y consiste en hacer que nuestro personaje (un alienígena verde y de forma muy particular) vaya subiendo los diferentes niveles de una torre que va girando en el centro de la pantalla. Un arcade bastante adictivo.
Finalmente encontré no sólo la versión abandonware original (con colores EGA), sino también una remake que lleva el nombre de “Tower Toppler”. Bastante mejorada con respecto a la original.
Pero lo que más me impresionó, fue encontrar una remake completamente hecha en Macromedia Flash, que mejora muchísimo a la original y supera incluso al “Tower Topler”
No dejo de asombrarme con las cosas que se pueden lograr haciendo buen uso de Actionscript!!

Antonio Giner González, un español muy cojonudo, se ha puesto nada más y nada menos que a nadar en el código fuente de uno de los juegos que no solamente a mi juicio marcó un hito en la historia, llegando a ser una de las mejores aventuras (gráficas) de todos los tiempos. Sin mencionar que es prácticamente uno de los iniciadores del género.
Estoy hablando del clásico “La Abadía del Crimen”, que vio la luz allá por el año 1987 gracias a la genialidad de otros dos programadores españoles: Paco Menéndez y Juan Delcán. Fueron ellos quienes llevaron la idea original a Opera Soft, una de las compañías de software de entretenimiento más reconocidas de aquella época. El resto no es más que historia. El juego se transformó en un éxito desde sus comienzos y llegó a cas todas las plataformas del momento, incluso a la PC. Yo lo pude jugar en mi MSX 1.
La nueva versión está completamente recodificada para que trabaje en 32 bits, 256 colores y sonido. Es compatible con DirectX 8.1 o superior. La idea original de la conversión era pasar el juego a 256 colores en su versión original de 16 bits. Pero a medida que fue creciendo el proyecto, su encargado se animó a mucho más y quizo franquear la barrera de los 16 bits para llevarlo a 32. El resultado hay que verlo para poder creerlo. Es emocionante volver a jugarle a un juego como este.
En la web de Antonio Giner González se puede encontrar toda la información de su trabajo, así como también mucha información (imágenes, soluciones, mapas y notas publicadas antaño) sobre el juego original y sus creadores.
Como dato adicional, cabe mencionar que el juego está enteramente basado en el libro “El Nombre de la Rosa” de Umberto Eco. Libro que años más tarde a su publicación fue llevado a la pantalla grande por Jean-Jacques Annaud con la película homónima, protagonizada por Sean Connery y Christian Slater.

Hace unos años, Rominatrix me introdujo al increíble mundo del MUD con el Isengard, uno de los juegos más conocidos, completos y adictivos del estilo. Realmente se te van las horas si te gustan los RPGs. La mecánica es exactamente igual a cualquier otro juego del género, no importa el formato: puede ser de cartas, de tablero, de texto, con miniaturas o digitales. Las variables son muchísimas y las combinaciones innumerables. Realmente te atrapan si te dejás llevar.
Con el Isengard estuve enganchado unos meses y llegué a avanzar varios niveles con mi personaje. Es impresionante lo que puede generar la imaginación con sólo leer un par de líneas de texto. Pero por falta de tiempo (y de paciencia también) lo fui abandonando de a poco, a medida que me quedaban menos ratos libres y me costaba más avanzar.
Ahora me acabo de bajar el Mordor 6.66, que es la base sobre la cual están construidos los universos de varios MUDs, incluido entre ellos el Isengard. El paquete que me bajé tiene todas las fuentes y los binarios para Linux.
Pero con la ayuda del Cygwin (un programita muy recomendable para correr y recompilar aplicaciones Linux / Unix bajo Win32) lo pude compilar y correr en Windows.
Costó un poco descubrir algunas cosas, pero al final todo salió de maravillas. Así puedo divertirme un poco no solamente con el juego en sí, sino también toqueteando un poco las configuraciones, los personajes, los escenarios y todo el universo completo del juego.
Si, es cierto que estoy más sólo que kung-fu cuando entro. Pero ya lo pude hacer correr en la LAN del trabajo y tengo un par de compañeros de aventura.
Ahh… qué tiempos aquellos del CPM, el Z80 y el Syntax Error Hace rato que venía buscando un buen emulador de la MSX1 / MSX2, para rememorar todos aquellos momentos de alegría digital guardada en cinta magnética. Dataset, TDK, baudios, load y bload, 80 columnas. ¿Qué no se podía hacer con 64 Kb. de memoria? Ni hablar de la emoción de actualizarse a 128 Kb. y tener una flamante lectora de discos 5 1/4 de densidad simple para almacenar nada más y nada menos que 720 Kb.
Sin duda el mejor y más trabajado es el BlueMSX. Tiene una interfaz muy prolija y es muy sencillo de utilizar. Se pueden cargar todos los formatos de medios que permitían las máquinas: cartuchos ROM, discos y cassettes. Corre bajo cualquier versión de Windows, tiene soporte para skins para personalizar el entorno, y soporta aceleración por hardware y sonido DirectSound. Una verdadera joyita.
Las primeras ROMs que me bajé: Hero, Green Beret, Goody, Feud, Phantis, Freddy Hardest, Coaster Race, Goody, Alien 8, La Abadía del Crimen, The Goonies, Penguin Adventure, Magical Tree, Cabbage Patch Kids…. Sin duda Konami era lo mejor.
Jejeje… me siento un niño de nuevo. Un niño feliz.
