Esta semana tenía muchas ganas de comprarme algún comic para tener algo de lectura “liviana”, algo que empezar y terminar de leer en el día. Como andaba con algo de tiempo, pero algo corto de efectivo, me decidí a pasar por la comiquería que queda a la vuelta del trabajo a ver qué había diponible y dentro de mi presupuesto. Iba con algunas ideas en la cabeza y al final me decidí por Legión, de Salvador Sanz, del que había leído algunos comentarios en la web.
(De paso, descubrí el blog “oficial” de la comiquería, que tiene feed RSS y que ya agregué a mi lista de lectura. Por lo que pude ver tienen cosas bastante interesantes: reseñas de material nuevo, algunas entrevistas a dibujantes y guinistas nacionales y rosarinos, entre otras cosas)
Salvador Sanz es un dibujante argentino de “la nueva camada” (nacido en el ’75) que tiene varios trabajos a cuesta: publicaciones en diversas revistas de comic, talleres sobre comic e historieta, guiones para cine y comerciales de TV y hasta ha incursionado en la animación como director del corto en 2D Gorgonas (2004, material que estoy tratando de conseguir porque me gustaron mucho los pantallazos que puede ver hasta ahora). Pueden ver muchos de sus trabajos y ocupaciones actuales en su blog personal.
Sin ánimos de hacer un análisis o una crítica en profundidad del comic (no soy crítio ni mucho menos) esto es lo que se me pasó por la cabeza desde el momento en que pude poner mis manos en la edición de IVREA. Es un muy buen material, en papel ilustración y de un tamaño más que adecuado para que se luzcan los dibujos, que tienen una técnica muy prolija. Me gustó muchísimo la iluminación que se logra en muchas de las escenas que, por momentos, se acercan mucho a lo cinematográfico. La ambientación general de toda la obra es oscura y apocalíptica y a medida que transcurre la historia se va generando un juego de colores que hace que todo el clima del comic vaya evolucionando visualmente junto con la historia y con todo lo que le va pasando a los personajes, hasta llegar a una especie de climax hacia el final.
Me quedé con las ganas de un poco más. La historia se desarrolla bastante rápido (en algunos momentos se hace bastante dura la elipsis entre algunas escenas y otras) y a veces da la sensación de que falta algo en el medio. Me hubiera gustado ver más desarrollados los caracteres y las historias de los personajes, pero hay que tener en cuenta que es un tomo corto y no hay mucho tiempo para esas cosas. Incluso puede ser una muy buena precuela de algo más completo.
Otra cosa que me dejó un sabor un poco agrio fueron los diálogos, que por momentos se me hicieron bastante clásicos o “cliché”. Pero en general funcionan bien y a tono con el ritmo que va cobrando la historia.
El dibujo y el color son impecables y son los protagonistas indiscutibles que se llevan todas las palmas y se lucen por ser una edición ilustración de muy buena calidad. La técnica de Salvador me parece excelente. En mi caso, este es el primer trabajo de él al que llego, por simple curiosidad y, de ahora en más, trataré de ir consiguiendo más material de su autoría.
La semana pasada un amigo me mandó por mail una invitación a una mini conferencia organizada por SB | La Selección (un grupo creativo de nuestra ciudad en el que él trabaja) que, finalmente, se llevó a cabo ayer en nuestra ciudad de Rosario, en uno de los auditorios de la fundación Libertad, frente al río Paraná. Un panorama delicioso, por cierto. El evento consistía en una charla a cargo de Pablo Arrieta, artista y diseñador colombiano de visita en nuestro país para promocionar algunas herramientas de software orientadas al diseño gráfico y a la producción digital. También estaban presentes en el salón la gente de uno de los revendedores oficiales de productos Apple en nuestra ciudad (que había montado un pequeño escaparate con algunos de los últimos “juguetes” de la marca) y el músico local Fabián Gallardo, invitado por los mismos organizadores del evento a último momento, ya que el orador parece ser bastante fan de él (lo cuenta entre sus músicos favoritos, según sus propias palabras)
La concurrencia fue más bien reducida ya que la difusión fue bastante focalizada. Esto ayudó a que se creara un clima más íntimo entre quien hablaba y el público. Aunque, según me comentó más tarde gente que lo ha visto ante auditorios más concurridos, esa sensación de cercanía no se pierde en lo absoluto. En principio, yo no iba con ninguna expectativa demasiado concreta, ni con una idea muy clara del contenido y de los temas que se iban a tocar. Me habían promocionado la presentación como algo bastante sui generis y, por otra parte, casi mágico. El título era bastante amplio y tentador: “Cómo vivir la tecnología para que ella no te viva a vos.” Juego de palabras más que interesante para los tiempos que nos toca vivir.
A modo de mini biografía: Pablo Arrieta, alias Xpectro tal como lo indica el dominio de su sitio personal, es un arquitecto que hace más de una década viene trabajando en el diseño digital en Colombia y que, poco a poco, fue extendiendo su obra a otras regiones de Latinoamérica y del mundo. Actualmente es presentador de los productos de Adobe y Macromedia. Participó en el diseño de revistas, sitios web, exposiciones de museos regionales colombianos, trabajos audiovisuales y un largo etcétera. Su especialización y su alcance son de de lo más heterogéneos y le gusta experimentar con todo lo que pueda: fotografía, música, literatura, dibujo. Lector asiduo, ametralló en su charla con decenas de frases, citas y autores (tanto de la literatura como del mundo tecnológico) que le sirvieron para ir hilando su capullo conceptual de lo digital y de lo tecnológico que nos toca vivir actualmente.
La charla fue desde el comienzo una cuestión de piel (referencias a la casuística que lo trajo por estas latitudes, pesares y ausencias), un relato total y profundamente personal, apoyado en imágenes que el mismo Pablo disparaba desde una presentación en Flash corriendo en su portátil. Algo totalmente inesperado para una charla que pretendía ser “tecnológica” a pesar de que la intención no era hablar específicamente de alguna tecnología en particular sino de la tecnología misma como característica y catalizador de la vida actual. Centrada totalmente en el cambio de paradigmas al que nos vemos enfrentados al vivir constantemente rodeados por ella, tratando de descubrir cuáles son las mejores maneras de aprovecharla, explotadas actualmente o por explotar.
Otro enfoque importante que se dio durante la charla fue el nuevo concepto de cultura colectiva, sobre todo artísticamente hablando. Cómo la humanidad entera es capaz de crear y recrear contenidos a nivel global, asistida por el acortamiento de las distancias que suponen las nuevas tecnologías de comunicación e intercambio de la información. Se habló mucho de aplicaciones colectivas y creación colaborativa (Blogger, ccMixer, YouTube), web 2.0 y herramientas (como las licencias de Creative Commons) que posibilitan esta dinámica de trabajo en un marco legal propicio. La paradoja: la creación de un fotógrafo peruano, por ejemplo, puede ser algo insípido hasta para él mismo, pero aprovechando estas herramientas puede transformarse en un recurso totalmente aprovechable por un creativo nigeriano. Y viceversa… y muchas vueltas y bifurcaciones. El hipertexto de la vida real aplicado a lo creativo.
Se destacó el hecho del impacto y efecto que tiene todo esto sobre la comunidad digital latinoamericana, que parece estar mirando siempre hacia afuera y es más bien poco lo que genera desde su propia identidad. O, por lo menos, lo que se genera localmente pasa desapercibido para la gran mayoría, que está abierta a otros orígenes. Pablo canaliza todo su trabajo de producción e investigación en este sentido mediante su weblog temático pixelatina.com, dedicado exclusivamente al arte digital latinoamericano y su difusión.
Según él mismo dice:
“este site es la repuesta a una inquietud que me acosa: que es lo que hacemos en America Latina que pueda atraer visitantes virtuales de otras latitudes? Creo que es tiempo de reflexionar en nuestro aporte…”
Fue todo un placer escuchar a Pablo, conocerlo, sintonizar con su punto de vista y haber cruzado con él unas pocas palabras después de la presentación. Me aportó un pequeño mar de datos nuevos que habrá que salir explorar y navegar.
Ah… y agregó un nuevo feed a mi lista.
Tengo que reconocer que vivo adentro de una ostra. Muchas veces me pasa que descubro algo de lo que todo el mundo ya está enterado. A veces hasta me miran raro cuando cuento con entusiasmo: “che, no sabés lo que encontré, lo que descubrí…!”
Bueno, hace unos días me pasó lo mismo con la revista de los chicos de la calle El Angel de Lata, que se vende acá en la ciudad de Rosario. Resulta que la publicación viene saliendo desde el año 2000 y que tuvo bastante difusión por varios medios locales (aunque no creo que haya tenido tanta como debería) Incluso me hablaron de un conocido periodista de TV que cada tanto hace comentarios sobre su contenido y sobre la edición en general.
El proyecto me parece muy bueno. Hay todo un grupo de gente trabajando detrás de la producción y edición de la revista. Por lo que sé la aparición es medio esporádica. Los “chicos de la calle” la ofrecen en las esquinas, en las plazas, en los bares. La idea es que en vez de mendigar tengan un trabajo digno ofreciendo la revista a la gente. De alguna manera el proyecto es de y para ellos y la temática de las notas los toca muy de cerca. Haciendo algunas averiguaciones descubrí que el proyecto fue concebido y está a cargo de el Tomi, un dibujante local que tiene una técnica impresionante y que consiguió un gran reconocimiento creando un estilo propio, casi poético, dentro del mundo de la historieta. Uno de sus clásicos es “Polenta con pajaritos”, una tira de historieta que toca temáticas de los barrios y de los chicos más pobres, y que sale publicada también en esta revista.
En fin… yo la vine a descubrir recién ahora. Hace varios días se nos acercó una chica en un bar a ofrecernos un ejemplar, pero en ese momento no la pude comrar. Y la verdad que me quedé con la espina. Sobre todo porque vi que estaba ilustrada por el Tomi. Por suerte, la semana pasada, alguien volvió a ofrecerme el último número y esta vez no lo dejé escapar. Me “tragué” todas las notas en el colectivo de vuelta a casa. La verdad que me gustó mucho el contenido.
Acabo de mandar un mail desde la página oficial de la revista para ver si tengo suerte y puedo conseguir los números anteriores. Supongpo que ahora voy a andar más atento por la calle, buscando a los chicos que la venden.
Hace algunas semanas me puse muy contento cuando terminaron de bajar en el eMule las dos partes de la película Steamboy, la última de Katsushiro Otomo. Estaba disponible la versión en 2 CDs con sonido AC3, así que decidí bajar esa. Sabía que iba a tener que armarme de paciencia, pero valió la pena porque la calidad es espectacular.

Según los comentarios que circulan es la película más cara de la historia. Bueno, hasta ahora, porque últimamente la marca se va renovando año tras año. Todavía me acuerdo cuando el récord lo sostenía Akira, del mismo director.
Esta nueva película de Otomo tiene el nivel y la calidad a la que ya nos tiene acostumbrados en sus últimas producciones. La integración de animación 2D tradicional con gráficos CGI es impresionante.
Es la historia de un joven genio en plena revolución industrial europea, cuando se comenzaba a prever el problema del abastecimiento mundial de energía, la escasez de recursos y las nuevas fuentes de energía inagotable. Acción, complots, secretos, lucha de poderes, espionaje industrial para conseguir las últimas tecnologías y muchos otros elementos se van entremezclando en una trama que se desarrolla en una atmósfera de época. La banda de sonido es realmente excelente y crea un clima impresionante.
La pieza central, generadora de todo el conflicto, es una pequeña esfera de vapor, capaz de generar y contener una energía impresionante. Una película sutil y muy recomendable, al estilo Otomo.