Hace ya varios años (cada vez me cuesta y me duele más hacer memoria) tuve la suerte y la oportunidad de poder ver una demo (lo que se llama reel) de una productora rosarina: los Black’s Brothers. En realidad era un grupo de gente que se había juntado para hacer lo que más le gustaba, hacer producciones en video, y la verdad que lo hacían muy bien. Los trabajos que pude ver en esa demo eran muy superiores a la media que se solía ver por aquellas épocas, sobre todo dentro de la producción local. En esa época yo también trabajaba en el rubro video junto con otros compañeros, sobre todo en la parte de edición y animación 3D, pero la calidad de nuestros trabajos estaba bastante alejada de lo que estos muchachos producían. En aquel momento me avergoncé muchísimo de lo que yo hacía ante la calidad de lo que tenía ante mis ojos y creo que llegué a replantearme si debía continuar con ese trabajo. Después me enteré de que los Black’s Brothers habían pegado muy fuerte en Buenos Aires y habían hecho producciones para clientes muy importantes. Lo tenían merecido. No pude encontrar más información sobre ellos (solamente algunos dossiers muy breves que no tienen fechas), así que no sé si siguen activos y no tengo más datos para aportar sobre la productora.
Uno de los trabajos que más me llamó la atención y que más me gustó, a pesar de no ser un fan enfermizo del universo Star Wars, fue un corto promocional que hicieron para la revista comiquera Galaxia 7 que produce y distribuye Milenario Comics en Rosario, a cargo de Alejandro Radeff. El mismo que está en la organización de Leyendas, el festival de cómic, animé, juegos de rol y ciencia ficción que se hace anualmente en nuestra ciudad. La revista se dedica principalmente al universo Star Wars pero también abarca otros temas que tienen que ver con el cine y la historieta en general.
Según tengo entendido, el corto se filmó en un banco de arena en las islas frente a la ciudad de Rosario y para los efectos especiales (las luces y los sables láser) no se usó más que Photoshop (ni siquiera After Effects, que en esa época andaba por sus primeras versiones)
El corto completo en mejor calidad se puede descargar directamente desde el sitio de Milenario Comics.
08 Jul
Escrito por Caralimón
Categorías: espectáculos,noticias
Metrópolis, del director austríaco Fritz Lang, es uno de los clásicos del cine de todos los tiempos. Todavía me acuerdo de la primera vez que la ví. Fue haciendo zapping que la encontré de casualidad en alguno de esos canales olvidados del cable. Y me llamó la atención (mucho) desde el principio. La estética de la película es realmente genial y las imágenes que se van sucediendo a medida que se va desarrollando la historia son contundentes e inolvidables. Probablemente tengas en la cabeza alguna imágen de la película original sin saberlo, porque (como suele pasar con casi todos los clásicos) lo vemos por todos lados a veces sin saber de qué se trata.
Esta semana circuló la noticia de que se recuperó la versión original de la película. Esta “versión original” es nada menos que la edición en celuloide que se proyectó en Berlín cuando la película llegó al cine y a las masas. La edición que hizo desde un primer momento el director Fritz Lang. Aparentemente, por cuestiones de duración y otros motivos (algunos técnicos y otros sociales relacionados con la temática de la historia) esta versión se pudo ver solamente durante el estreno original de la película en Berlín. Todas las demás proyecciones y ediciones que se hicieron más adelante sufrieron algún tipo de modificación bastante considerable. Otro dato interesantísimo es que la versión original se recuperó ¡nada menos que en el archivo del Museo del Cine de Buenos Aires! El material parece estar bastante erosionado por el tiempo, pero es rescatable y ya se están planeando restauraciones y ediciones especiales que, probablemente y si todo sale bien, veremos muy pronto.
Es una película que vale la pena volver a ver. Y si no la viste, a pesar de que esté en blanco y negro y de que el movimiento parezca acelerado y de que no esté en HD y de que no sea Dolby Digital, te la recomiendo. Estamos acostumbrados a mega-histeriqueadas técnicas y nos cuesta muchísimo volver a revisar los clásicos. Cuando la veas, decime si los efectos especiales no son dignos de admiración. Y pensá que todo eso se hizo en 1927, cuando el cine estaba empezando su revolución, y de que se inventaron técnicas y yeites especiales sólo para lograr algunas de las mejores escenas ante las cámaras. Sin dudas marcó un hito en la historia cinematográfica. Y se transformó en un ícono de la ciencia ficción.
También me viene a la cabeza la versión animé (Metoroporisu) de esta excelente película. Otra para recomendar. Es una remake de Osamu Tezuka al mejor estilo japonés, también imperdible si te gusta el la animación nipone o el dibujo animado en general. La estética de los personajes te remite tanto a los de Astroboy que se te va a escapar un lagrimón.
(o “Es un juego extraño. El único movimiento ganador es no jugarlo”)

Más allá del título amarillista y salvando las distancias con cualquier situación político-económica actual, acabo de descubrir que hace apenas unos días (más precisamente el 3 de junio) se cumplían nada menos que 25 años del estreno cinematográfico de la película que por acá conocimos como “Juegos de Guerra” (WarGames). Es una de esas películas que marcan épocas, que quedan en la memoria de toda una generación a pesar de que alguien que la vea hoy en día y que no “peine tantas canas” descubra muchos anacronismos (que al fin y al cabo también se nos hacen patentes a nosotros mismos cuando volvemos a verla!), pero que indiscutiblemente y con los años se fue convirtiendo en un ícono, en una pieza casi de culto (bueno, a lo mejor sin el casi)
Cuando la vi era bastante más chico y me acuerdo que por aquellas épocas tenía mi primera computadora, una MSX de Talent. Y me parecía una maravilla y todo un logro haber podido dejar a un lado el dataset cuando lo reemplazamos por una disquetera externa (negra). No me quiero poner nostálgico ni nada parecido. Pero eran las épocas en las que se tenía que tipear ATDT y después ‘..’ para poder acceder a ARPAC o a ACAMática (no encontré nada de nada, pero era la red del ACA). Eran momentos de muchos baudios (como 2400), en los que uno trataba de montar su propio BBS en casa y leía y bajaba decenas de cosas de otros tantos BBS existentes. Nada que ver con… bueno, ahora bajamos todo por P2P y en vez de BBS tenemos blogs y Twitter. Pero al fin y al cabo, lo esencial no es muy distinto.
Algo que me pareció curiosísimo y de lo que no me enteré en su momento, es toda la movida y la reacción que se generó con el estreno de la película. Y pasa que los extremos son siempre cómicos en todas las épocas. En ese momento (1983) se abrió un gran debate sobre lo conveniente (o no) que era el hecho de que la gente pudiera acceder a servidores remotos a través de sus propias computadoras, usando sus propios módems y desde su propia casa. La posibilidad (no tan remota, al parecer) de acceder y hackear/crackear accidentalmente un sistema bancario o gubernamental remoto asustaba a muchos padres, que veían en los módems y en sus hijos una combinación explosiva. Se llegó a debatir en los medios si acaso la posesión de estos dispositivos de comunicación de datos no debería estar regulada y supervisada como en el caso de las armas de fuego. Algo así como “prohibido su uso a menores de 18 años”. Una idea rarísima de que cualquiera podía entrar a cualquier lado sin demasiadas complicaciones y modificar los datos de su cuenta bancaria o las calificaciones escolares. En la entrada WARGAMES and the Great Hacking Scare of 1983 (en inglés) hay más información sobre todo esta polémica y algunos otros datos interesantes.
Hoy en día, muchos aspectos de nuestra vida cotidiana se mueven en una telaraña de máquinas interconectadas de forma inimaginable. Desde un continente a otra y dando toda la vuelta al mundo, nos llega un mensaje con un enlace a una foto o a un video. Pagamos y comerciamos usando nuestra cuenta bancaria a través de internet. Publicamos álbumes familiares completos y los compartimos con parientes y amigos. Guardamos pilas y pilas de mensajes, mails y documentos en servicios alojados en servidores remotos. Y es así, la nube se va expandiendo cada vez más rápido y a veces ni siquiera nos damos cuenta de cuál es el alcance que tiene y la dependencia que nos genera. ¿Habrá soñado con algo de todo esto Matthew Broderick cuando sacaba su disco de 5 1/4 para cargarlo en su computadora?
Yapa: algunas curiosidades de la película y su rodaje.
Gracias a un comentario publicado por DrGen en otro post, vengo a enterarme de la situación actual por la que está pasando el cine “El Cairo” de nuestra ciudad de Rosario. Parece ser que el tema es bastante grave y podría definirse en unos pocos meses. Según él mismo nos cuenta:
“Estamos a punto de presenciar la muerte de uno de los más emblemáticos signos histórico culturales de la ciudad de Rosario. El Cine El Cairo, podría cerrar sus puertas para siempre.
El edificio histórico fue puesto a la venta por sus dueños, motivo por el cual la Compañía Monumental (actual gerenciadora del cine) podrá seguir alquilándolo hasta el mes de junio, mes en que vence el contrato. El precio del inmueble: 700.000 dólares, cifra que hace suponer lo reservado del pronóstico del “enfermo”.
Pero, no está muerto quien pelea! La voluntad y movilización ciudadana puede ser la medicina maravillosa que lo rescate de esa condición para colocarlo nuevamente en su sitio de privilegio: El de ser la única y última sala que queda para dar testimonio de la época de gloria del cine, y continuar siendo parte del patrimonio histórico edilicio de la ciudad.”
Pueden ver más información y enterarse de qué iniciativas se están tomando para salvar la situación en el post original en el blog de DrGen.
No tenía ni idea de que esto estaba sucediendo, por lo menos no he visto nada en los medios locales. Aunque tengo que admitir que últimamente vivo bastante desenchufado de la realidad. Así que, de más está decir, le agradezco muchísimo a DrGen por enterarme y desde ya me sumo a la campaña para tratar de ayudar en lo que se pueda.
No hay que olvidarse de que el cine “El Cairo” es el único que queda en nuestra ciudad como sala individual (bueno, esto sin contar al Madre Cabrini, que creo que entraría en otra categoría de sala) y que, más allá del hecho de que esté ocupando actualmente un edificio histórico, es él mismo un testimonio vivo, uno de los últimos exponentes (por no decir el único activo) de la realidad cinematográfica rosarina de épocas pasadas.
Por mi parte, pido disculpas por haber “tomado prestado” el mísmo título del post original para el presente (pero me parece un buen nombre de campaña para la iniciativa) y ya he sumado el banercito en la columna derecha de este humilde blog.
Actualización 23:12 Hs.: segpun aclara el mismo DrGen en los comentarios, la iniciativa original de esta campaña no fue de él sino de Sil en su blog Caleidoscopios. Valga esta actualización como reconocimiento.
(Vía DrGen en El mundo como yo lo veo)
Ayer se cumplieron 10 años de la muerte del astrónomo estadounidense Carl Sagan, uno de los divulgadores científicos más reconocidos de las últimas décadas que logró algo que a simple vista parece sencillo pero no lo es tanto: explicar cosas verdaderamente complejas de una forma sencilla y accesible para todo el mundo.
Cuando todavía estaba yo en el colegio, mi papá empezó a comprarme la serie Cosmos en VHS, que venía en formato coleccionable con la revista de divulgación científica Descubrir de la editorial Perfil. La serie me pareció impresionante desde los primeros videos que vi y después seguí comprando el resto de la colección por interés personal. Todavía vuelvo a mirar algunos capítulos de cuando en cuando y no pierden su magia para nada. De más está decir que es uno de los items que tengo en la lista de DVDs por conseguir.
Otra cosa que me marcó muchísimo fue su novela Contacto (lamentablemente la Wikipedia en español todavía no tiene una entrada sobre el libro), que leí casi en tiempo récord y con muchísima avidez. Es uno de los pocos casos en los que el libro me gustó muchísimo más que la película, y eso que esta también me pareció excelente, como todo lo demás que vi de Robert Zemeckis.
En Microsiervos (weblog al que soy bastante adicto, por cierto), Wicho escribió una reseña contundente y genial, donde cita un párrafo de la serie Cosmos:
“El dinero gastado en la exploración espacial, gracias al empleo técnico y al estímulo que supone para la alta tecnología, tiene un efecto multiplicador sobre la economía. Un estudio sugiere que por cada dólar gastado en los planetas retornan siete dólares a la economía nacional. Y sin embargo, hay muchas misiones importantes y totalmente factibles que no se han intentado por falta de fondos: entre ellas, vehículos terrestres para que exploren la superficie de Marte, una cita cometaria, sondas de aterrizaje en Titán y una búsqueda a plena escala de señales de radio procedente de otras civilizaciones en el espacio.”
Y hace un paralelismo con los proyectos espaciales que fueron haciendo realidad esas espectativas: