La Torre de Londinium

Esto (antes) era un blog

Recuperan la versión original de Metrópolis

Metrópolis, del director austríaco Fritz Lang, es uno de los clásicos del cine de todos los tiempos. Todavía me acuerdo de la primera vez que la ví. Fue haciendo zapping que la encontré de casualidad en alguno de esos canales olvidados del cable. Y me llamó la atención (mucho) desde el principio. La estética de la película es realmente genial y las imágenes que se van sucediendo a medida que se va desarrollando la historia son contundentes e inolvidables. Probablemente tengas en la cabeza alguna imágen de la película original sin saberlo, porque (como suele pasar con casi todos los clásicos) lo vemos por todos lados a veces sin saber de qué se trata.

Esta semana circuló la noticia de que se recuperó la versión original de la película. Esta “versión original” es nada menos que la edición en celuloide que se proyectó en Berlín cuando la película llegó al cine y a las masas. La edición que hizo desde un primer momento el director Fritz Lang. Aparentemente, por cuestiones de duración y otros motivos (algunos técnicos y otros sociales relacionados con la temática de la historia) esta versión se pudo ver solamente durante el estreno original de la película en Berlín. Todas las demás proyecciones y ediciones que se hicieron más adelante sufrieron algún tipo de modificación bastante considerable. Otro dato interesantísimo es que la versión original se recuperó ¡nada menos que en el archivo del Museo del Cine de Buenos Aires! El material parece estar bastante erosionado por el tiempo, pero es rescatable y ya se están planeando restauraciones y ediciones especiales que, probablemente y si todo sale bien, veremos muy pronto.

Es una película que vale la pena volver a ver. Y si no la viste, a pesar de que esté en blanco y negro y de que el movimiento parezca acelerado y de que no esté en HD y de que no sea Dolby Digital, te la recomiendo. Estamos acostumbrados a mega-histeriqueadas técnicas y nos cuesta muchísimo volver a revisar los clásicos. Cuando la veas, decime si los efectos especiales no son dignos de admiración. Y pensá que todo eso se hizo en 1927, cuando el cine estaba empezando su revolución, y de que se inventaron técnicas y yeites especiales sólo para lograr algunas de las mejores escenas ante las cámaras. Sin dudas marcó un hito en la historia cinematográfica. Y se transformó en un ícono de la ciencia ficción.

También me viene a la cabeza la versión animé (Metoroporisu) de esta excelente película. Otra para recomendar. Es una remake de Osamu Tezuka al mejor estilo japonés, también imperdible si te gusta el la animación nipone o el dibujo animado en general. La estética de los personajes te remite tanto a los de Astroboy que se te va a escapar un lagrimón.

25 años jugando a la guerra

(o “Es un juego extraño. El único movimiento ganador es no jugarlo”)

Juegos de Guerra - Pantalla de bienvenida

Más allá del título amarillista y salvando las distancias con cualquier situación político-económica actual, acabo de descubrir que hace apenas unos días (más precisamente el 3 de junio) se cumplían nada menos que 25 años del estreno cinematográfico de la película que por acá conocimos como “Juegos de Guerra” (WarGames). Es una de esas películas que marcan épocas, que quedan en la memoria de toda una generación a pesar de que alguien que la vea hoy en día y que no “peine tantas canas” descubra muchos anacronismos (que al fin y al cabo también se nos hacen patentes a nosotros mismos cuando volvemos a verla!), pero que indiscutiblemente y con los años se fue convirtiendo en un ícono, en una pieza casi de culto (bueno, a lo mejor sin el casi)

Cuando la vi era bastante más chico y me acuerdo que por aquellas épocas tenía mi primera computadora, una MSX de Talent. Y me parecía una maravilla y todo un logro haber podido dejar a un lado el dataset cuando lo reemplazamos por una disquetera externa (negra). No me quiero poner nostálgico ni nada parecido. Pero eran las épocas en las que se tenía que tipear ATDT y después ‘..’ para poder acceder a ARPAC o a ACAMática (no encontré nada de nada, pero era la red del ACA). Eran momentos de muchos baudios (como 2400), en los que uno trataba de montar su propio BBS en casa y leía y bajaba decenas de cosas de otros tantos BBS existentes. Nada que ver con… bueno, ahora bajamos todo por P2P y en vez de BBS tenemos blogs y Twitter. Pero al fin y al cabo, lo esencial no es muy distinto.

Algo que me pareció curiosísimo y de lo que no me enteré en su momento, es toda la movida y la reacción que se generó con el estreno de la película. Y pasa que los extremos son siempre cómicos en todas las épocas. En ese momento (1983) se abrió un gran debate sobre lo conveniente (o no) que era el hecho de que la gente pudiera acceder a servidores remotos a través de sus propias computadoras, usando sus propios módems y desde su propia casa. La posibilidad (no tan remota, al parecer) de acceder y hackear/crackear accidentalmente un sistema bancario o gubernamental remoto asustaba a muchos padres, que veían en los módems y en sus hijos una combinación explosiva. Se llegó a debatir en los medios si acaso la posesión de estos dispositivos de comunicación de datos no debería estar regulada y supervisada como en el caso de las armas de fuego. Algo así como “prohibido su uso a menores de 18 años”. Una idea rarísima de que cualquiera podía entrar a cualquier lado sin demasiadas complicaciones y modificar los datos de su cuenta bancaria o las calificaciones escolares. En la entrada WARGAMES and the Great Hacking Scare of 1983 (en inglés) hay más información sobre todo esta polémica y algunos otros datos interesantes.

Hoy en día, muchos aspectos de nuestra vida cotidiana se mueven en una telaraña de máquinas interconectadas de forma inimaginable. Desde un continente a otra y dando toda la vuelta al mundo, nos llega un mensaje con un enlace a una foto o a un video. Pagamos y comerciamos usando nuestra cuenta bancaria a través de internet. Publicamos álbumes familiares completos y los compartimos con parientes y amigos. Guardamos pilas y pilas de mensajes, mails y documentos en servicios alojados en servidores remotos. Y es así, la nube se va expandiendo cada vez más rápido y a veces ni siquiera nos damos cuenta de cuál es el alcance que tiene y la dependencia que nos genera. ¿Habrá soñado con algo de todo esto Matthew Broderick cuando sacaba su disco de 5 1/4 para cargarlo en su computadora?

Yapa: algunas curiosidades de la película y su rodaje.

Cover

Alguien se tomó la molestia de reversionar algunos clásicos de los Beatles.

Imagine (John Lennon)

Imagine there’s no Windows,
It’s easy if you try.
No fatal errors or new bugs
To kill your hard drives.
Imagine Mr. Bill Gates
Leaving us in peace.

Imagine neverending hard disks,
It isn’t hard to do.
Nothing to del or wipe off
And no floppy too
Imagine Mr. Bill Gates
Sharing all his money oooh…

You may say I’m a hacker,
But I’m not the only one.
I hope someday you’ll join us
And your games will fit in RAM.

Imagine 1-Giga RAM
I wonder if you can.
No need for left-shifts or setups
And no booting again and again.
Imagine all the systems
Working all life-time

You may say I’m a hacker,
But I’m not the only one.
Maybe someday I’ll be a cracker And then I’ll make Windows run.

Bueno…. la métrica parece no ser perfecta, pero funciona bastante bien.

Actionscript en acción

Estaba buscando un juego que recordaba haber jugado en el pasado, en mi querida XT fósforo ámbar. El problema era que no me acordaba del nombre del juego, pero sí de algunas pantallas y de la forma en que se jugaba. Preguntando no obtuve muchas pistas que me sirvieran. Todo el mundo se acordaba del juego, pero nadie del nombre.

Quería ubicarlo para ver si encontraba alguna versión abandonware que pudiera descargar desde la web. Y bueno, efectivamente, después de mucho romperme la cabeza, dí en el clavo.

El juego es nada menos que el Nebulus, y consiste en hacer que nuestro personaje (un alienígena verde y de forma muy particular) vaya subiendo los diferentes niveles de una torre que va girando en el centro de la pantalla. Un arcade bastante adictivo.

Finalmente encontré no sólo la versión abandonware original (con colores EGA), sino también una remake que lleva el nombre de “Tower Toppler”. Bastante mejorada con respecto a la original.

Pero lo que más me impresionó, fue encontrar una remake completamente hecha en Macromedia Flash, que mejora muchísimo a la original y supera incluso al “Tower Topler”

No dejo de asombrarme con las cosas que se pueden lograr haciendo buen uso de Actionscript!!

nebulus01.jpg nebulus02.jpg

Vuelven los clásicos

Antonio Giner González, un español muy cojonudo, se ha puesto nada más y nada menos que a nadar en el código fuente de uno de los juegos que no solamente a mi juicio marcó un hito en la historia, llegando a ser una de las mejores aventuras (gráficas) de todos los tiempos. Sin mencionar que es prácticamente uno de los iniciadores del género.

Estoy hablando del clásico “La Abadía del Crimen”, que vio la luz allá por el año 1987 gracias a la genialidad de otros dos programadores españoles: Paco Menéndez y Juan Delcán. Fueron ellos quienes llevaron la idea original a Opera Soft, una de las compañías de software de entretenimiento más reconocidas de aquella época. El resto no es más que historia. El juego se transformó en un éxito desde sus comienzos y llegó a cas todas las plataformas del momento, incluso a la PC. Yo lo pude jugar en mi MSX 1.

La nueva versión está completamente recodificada para que trabaje en 32 bits, 256 colores y sonido. Es compatible con DirectX 8.1 o superior. La idea original de la conversión era pasar el juego a 256 colores en su versión original de 16 bits. Pero a medida que fue creciendo el proyecto, su encargado se animó a mucho más y quizo franquear la barrera de los 16 bits para llevarlo a 32. El resultado hay que verlo para poder creerlo. Es emocionante volver a jugarle a un juego como este.

En la web de Antonio Giner González se puede encontrar toda la información de su trabajo, así como también mucha información (imágenes, soluciones, mapas y notas publicadas antaño) sobre el juego original y sus creadores.

Como dato adicional, cabe mencionar que el juego está enteramente basado en el libro “El Nombre de la Rosa” de Umberto Eco. Libro que años más tarde a su publicación fue llevado a la pantalla grande por Jean-Jacques Annaud con la película homónima, protagonizada por Sean Connery y Christian Slater.

abadia01.jpg abadia02.jpg

« Entradas anteriores  Página siguiente »