La Torre de Londinium

El futuro pertenece a Los Refutadores de Leyendas

Por un estándar de documentos libre y unificado

A pesar de que la situación parece estar asentándose, la puja por un estándar de documentos fue bastante fuerte hace tan solo unos meses atrás. Hoy por hoy, hay fuertes indicios de que ODF se está afianzando como el potencial estándar que va a ser adoptado a nivel mundial.

La robustez de este estándar, su apertura, el hecho de que no responda a una única empresa o consorcio que lo desarrolle y avale, las diversas irregularidades que hubo en el proceso de estandarización del estándar alternativo propuesto por Microsoft (OOXML), que a pesar de haber pasado la aprobación del Comité Internacional ISO aún hoy sigue en discusión y revisión, todo esto ha llevado a que el estándar propuesto originalmente (ODF) sea visto cada vez con mayor interés desde todos los sectores y se desconfía cada vez más de la alternativa.

A pesar de todo esto, no se trata de una política de anti-Microsoft ni nada por el estilo. Es simplemente una decisión natural ante las potencialidades de cada estándar, sus características técnicas y las situaciones que se fueron dando en el transcurso de todo este proceso de asentamiento. Proceso que de alguna manera es bueno y necesario para saber evaluar las posibilidades y ver cuáles son las ventajas verdaderas a la hora de implementar un estándar.

En un post algo antiguo (tiene casi un año) pero no por eso desactualizado, Mark Shuttleworth daba sus razones para tratar de llegar a un consenso en cuanto a la estandarización de los formatos de documentos que manejamos todos los días, y por qué la existencia de un estándar abierto y consistente es lo mejor para toda la comunidad que lo utilice.

Pueden leer una traducción completa y bastante libre de ese post de Mark después del salto.

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En contra del estándar OOXML

El proceso de estandarización ISO del formato de documentos OOXML que propone Microsoft junto con su nueva suite de oficina Office 2008 fue bastante controvertido de entrada. Hubo muchas idas y vueltas, se habló de votos dudosos (apuntando a administraciones y a gobiernos completos que fueron comprados o presionados por Microsoft) y hubo muchas irregularidades que fueron comentadas en varios medios. Hubo una protesta oficial ante el Comité por parte de Noruega y varias denuncias de lobbys y presiones ante distintas administraciones y entes nacionales (Alemania, Croacia y Suecia fueron algunos de esos casos)

A pesar de todas las idas y vueltas, Microsoft consiguió que finalmente su formato fuese aprobado como estándar alternativo al ya existente ODF, formato que soporta la suite OpenOffice (entra otras) y que hace muy poco tiempo se anunció que sería soportado nada menos que por el mismísmo Office 2007 (soporte que llegaría incluso antes que el del propio OOXML) por presiones que recaen sobre Microsoft desde diferentes consorcios, administraciones y gobiernos (sobre todo de entidades europeas) que han estado peleando durante estos últimos años por una mayor apertura de formatos a nivel gubernamental, administrativo y educativo.

Hay mucha información adicional sobre las características y las diferencias técnicas de cada formato, los vericuetos de la estandarización de OOXML y las razones que se oponen a la existencia de un nuevo estándar.

Cuando llegó el día de la votación definitiva en el Comité Internacional ISO; Brasil, China, India, Canadá, Irán, Sudáfrica y Venezuela votaron en forma negativa; es decir, se opusieron a la existencia de un nuevo estándar que no es ni necesario ni adecuado.

En el caso de nuestro país, IRAM (el organismo que nos representa ante el ISO) se abstuvo en su decisión.

De todas maneras, OOXML obtuvo los votos y la representación necesarios para llegar a estándar. Y, después de toda esta historia, hay varios países que están apelando la decisión por parte del Comité: Sudáfrica, Brasil, India, Venezuela (estos cuatro ya habían votado por NO durante el proceso de estandarización) y Dinamarca. A esto hay que sumarle las declaraciones de la Agencia Británica de Educación y Tecnologías de la Información (BECTA) que no recomienda el uso y la implementación del formato por parte de entidades públicas y educativas por motivos diversos.

Debido a las últimas apelaciones el Comité Internacional ISO ha puesto en espera el proceso de estandarización previamente “aprobado” y ahora se habla de una estandarización o aprobación provisional. Habrá que ver cómo termina la historia.