La Torre de Londinium

No… no soy blogger!

Y no es poco, porque la última vez que estas moles dispararon fue en 1812. Hace ya casi 200 años. Por aquel entonces, un 27 de febrero como hoy, Manuel Belgrano izaba por primera vez la Bandera Nacional que nos representa a todos los argentinos. Y ante ella juraba todo su regimiento de soldados al sonido de los poderosos estruendos de los cañones ubicados en las baterías de artillería que se habían emplazado a orillas del Río Paraná: las baterías Libertad e Independencia eran posiciones defensivas estratégicas del territorio nacional durante la Guerra de la Independencia. Hoy, en el lugar que ocupaba la batería Libertad se encuentra el Monumento Nacional a la Bandera.

Manuel Belgrano - Izamiento de la Bandera Argentina

Esta brevísima introducción histórica viene a colación de que acaban de invitarme (invitación de emergencia porque me llega hoy mismo!) a la recreación histórica que va a realizarse esta tarde a las 18:00 Hs. en el mástil mayor del Monumento Nacional a la Bandera, en nuestra ciudad de Rosario. Que por algo es cuna de nuestra Bandera.

Por un momento tuve el impulso de publicar esta entrada en la categoría de “espectáculos”. Porque, en realidad, no va a estar muy lejos de eso. Durante la ceremonia, luego de los actos y discursos protocolares acostumbrados y del izamiento de la enseña, se van a disparar como antaño dos de los cañones originales que se encontraban en las baterías de 1812. Va a ser todo un acontecimiento histórico digno de presenciar y fotografiar. La recreación se va a realizar con vestuario y atuendos históricos incluidos.

Quien me invita, artesano de oficio por dedicación, experto en armas antiguas de avancarga, apasionado de la historia y de lo que hace y, por último pero no por eso menos importante, un gran amigo, es el Prof. Osvaldo Gatto. Profesor de historia y dedicado desde hace años a la fabricación artesanal de armas antiguas de avancarga de calidad. Pueden ver más detalles sobre su trabajo en su sitio personal www.osvaldogatto.com.ar.

Más información sobre el evento de esta tarde en esta nota del diario digital loca RosarioNet. Unica mención, previa al evento, que pude encontrar en los medios digitales nacionales. Seguramente (por lo menos eso espero) el evento tenga más cobertura una vez realizado.

Enlaces:
Nota en RosarioNet
http://www.rosarionet.com.ar/rnet/locales/notas.vsp?nid=44124

Página personal del Prof. Osvaldo Gatto
http://www.osvaldogatto.com.ar

25 años jugando a la guerra

(o “Es un juego extraño. El único movimiento ganador es no jugarlo”)

Juegos de Guerra - Pantalla de bienvenida

Más allá del título amarillista y salvando las distancias con cualquier situación político-económica actual, acabo de descubrir que hace apenas unos días (más precisamente el 3 de junio) se cumplían nada menos que 25 años del estreno cinematográfico de la película que por acá conocimos como “Juegos de Guerra” (WarGames). Es una de esas películas que marcan épocas, que quedan en la memoria de toda una generación a pesar de que alguien que la vea hoy en día y que no “peine tantas canas” descubra muchos anacronismos (que al fin y al cabo también se nos hacen patentes a nosotros mismos cuando volvemos a verla!), pero que indiscutiblemente y con los años se fue convirtiendo en un ícono, en una pieza casi de culto (bueno, a lo mejor sin el casi)

Cuando la vi era bastante más chico y me acuerdo que por aquellas épocas tenía mi primera computadora, una MSX de Talent. Y me parecía una maravilla y todo un logro haber podido dejar a un lado el dataset cuando lo reemplazamos por una disquetera externa (negra). No me quiero poner nostálgico ni nada parecido. Pero eran las épocas en las que se tenía que tipear ATDT y después ‘..’ para poder acceder a ARPAC o a ACAMática (no encontré nada de nada, pero era la red del ACA). Eran momentos de muchos baudios (como 2400), en los que uno trataba de montar su propio BBS en casa y leía y bajaba decenas de cosas de otros tantos BBS existentes. Nada que ver con… bueno, ahora bajamos todo por P2P y en vez de BBS tenemos blogs y Twitter. Pero al fin y al cabo, lo esencial no es muy distinto.

Algo que me pareció curiosísimo y de lo que no me enteré en su momento, es toda la movida y la reacción que se generó con el estreno de la película. Y pasa que los extremos son siempre cómicos en todas las épocas. En ese momento (1983) se abrió un gran debate sobre lo conveniente (o no) que era el hecho de que la gente pudiera acceder a servidores remotos a través de sus propias computadoras, usando sus propios módems y desde su propia casa. La posibilidad (no tan remota, al parecer) de acceder y hackear/crackear accidentalmente un sistema bancario o gubernamental remoto asustaba a muchos padres, que veían en los módems y en sus hijos una combinación explosiva. Se llegó a debatir en los medios si acaso la posesión de estos dispositivos de comunicación de datos no debería estar regulada y supervisada como en el caso de las armas de fuego. Algo así como “prohibido su uso a menores de 18 años”. Una idea rarísima de que cualquiera podía entrar a cualquier lado sin demasiadas complicaciones y modificar los datos de su cuenta bancaria o las calificaciones escolares. En la entrada WARGAMES and the Great Hacking Scare of 1983 (en inglés) hay más información sobre todo esta polémica y algunos otros datos interesantes.

Hoy en día, muchos aspectos de nuestra vida cotidiana se mueven en una telaraña de máquinas interconectadas de forma inimaginable. Desde un continente a otra y dando toda la vuelta al mundo, nos llega un mensaje con un enlace a una foto o a un video. Pagamos y comerciamos usando nuestra cuenta bancaria a través de internet. Publicamos álbumes familiares completos y los compartimos con parientes y amigos. Guardamos pilas y pilas de mensajes, mails y documentos en servicios alojados en servidores remotos. Y es así, la nube se va expandiendo cada vez más rápido y a veces ni siquiera nos damos cuenta de cuál es el alcance que tiene y la dependencia que nos genera. ¿Habrá soñado con algo de todo esto Matthew Broderick cuando sacaba su disco de 5 1/4 para cargarlo en su computadora?

Yapa: algunas curiosidades de la película y su rodaje.