Esta mañana me llevé una grata sorpresa cuando fui a una conocida casa de revelado e impresión de fotografías de Rosario (Triángulo Color para los locales). Más precisamente, el local que está ubicado en la Peatonal Córdoba casi Sarmiento. Yo llevaba unas cuantas fotos en mi pendrive con la idea de dejárselas para que las imprimiesen y pasarlas a buscar más tarde. La empleada que me atendió me llevó hasta el terminal que usan para copiar las imágenes digitales desde los diferentes y variados dispositivos que suele llevar la gente a este tipo de lugares con sus contenidos digitales. Conectó el pendrive a un cable y cuando miro la pantalla me encuentro con un escritorio con GNOME. ¡Están usando GNU/Linux… Genial! Al principio me sorprendió un poco. Pero cuando lo pensé mejor, no me pareció tan descabellado que hubieran llegado a la conclusión de que usar Linux en esa situación era lo mejor para ellos. Por un lado, el tema del ahorro en licencias es obvio. Pero además (y tal vez lo más importante), me imagino a un montón gente conectando sus pendrives y dispositivos USB a terminales con cualquier sabor de Windows y los problemas de virus y afines que esto podría llegar a generar. Cuando le hice un comentario a la empleada sobre lo bueno de que hubieran elegido GNU/Linux, me hizo una sonrisa amable y confirmó mi teoría de los virus, dejándome muy en claro que, pior la experiencia previa, habían adoptado este sistema operativo más que nada por la seguridad ante las infecciones de todo tipo. No quise seguir preguntando para no ser pesado, pero por la velocidad con que la empleada se manejaba con el sistema sospecho que hace un buen tiempo que lo tienen implementado y que han hecho una buena capacitación sobre las tareas de uso básicas.
Quiero aclarar que esto no es ningún tipo de publicidad encubierta. No tengo ninguna relación comercial (ni de ningún otro tipo) con la gente de Triángulo Color. Aunque sí tengo que reconocer que tienen muy buena atención y calidad de impresión.
Después de que copiara la carpeta con las imágenes a imprimir en un disco remoto a través de la red y de dejarle la seña por las impresiones me retiré satisfecho y con una sonrisa.
Hay cosas a las que uno se hace apega muy fácilmente, sobre todo en cuestiones de software y herramientas de uso cotidiano en la PC. Ya sea para funciones personales o laborales, hay herramientas que nos van ganando y a las que nos hacemos “adictos” muy fácilmente. A mí me pasa muy seguido y podría dar una lista bastante larga de casos. Y esto no sólo nos pasa con aplicaciones de escritorio sino con determinados servicios en línea, sobre todo servicios sociales, a los que una vez que nos suscribimos y vemos sus ventajas ya no podemos abandonar tan fácilmente.
Desde hace tiempo venía usando Picasa (el programa) como software para administrar, retocar, mejorar y gestionar las fotografías que saco con mi humilde cámara digital compacta. De más está decir que el programa es excelente. La interfaz está muy cuidada y es una de las cosas más intuitivas que he visto. Las opciones para trabajar con imágenes (por lo menos en lo básico) están más que cubiertas. El módulo que reemplaza al visor de imágenes predeterminado de Windows también es una joyita. Además, es multiplataforma y puede correrse tanto en Windows como en Linux o Mac. Con lo cual si uno suele cambiar de sistema operativo para hacer tareas diferentes no lo va a extrañar. Por otra lado, servicios para publicar y compartir este tipo de contenidos, hay muchos. Entre ellos Flickr, Picasa Web y el mismo Facebook ofrecen opciones muy interesantes: etiquetado, separación por álbumes, retoque sencillo, etc.
Aunque no soy un usuario muy activo y no publico demasiado material fotográfico, tengo una cuenta en Flickr desde hace un tiempo. Hay algunas limitaciones de la cuenta básica de Flickr que hacen la experiencia de publicar y compartir fotos en este servicio un poco incómoda: el límite en la cantidad de fotos que se ven en la galería (pasadas las 200 las más antiguas ya no se pueden visualizar tan fácilmente), el hecho de que sólo se pueden crear 2 álbumes, las restricciones de ancho de banda para subir contenido (sólo 100 MB mensuales). Indudablemente, Flickr tiene muchos puntos a favor: la impresionante comunidad que se generó alrededor, la interfaz rápida y sencilla, las funciones sociales (grupos, contactos). Tomar la decisión de dejarlo y reemplazarlo por otro se hace difícil. Pero…
Picasa Web no se queda atrás en lo más mínimo. La interfaz también es excelente (no me animo a decir que es mejor que la de Flickr porque ya es cuestión de gustos). Es algo más complicada que la de Flickr, pero tiene muchas otras opciones. Las restricciones de una cuenta de Picasa Web son, a mi parecer, mucho menores que las de una cuenta gratuita de Flickr. El servicio de Picasa Web nos da mucha más libertad en la cantidad de álbumes y en la manera de organizar nuestras galerías. Otro punto muy a favor es la excelente integración que tiene el servicio de Picasa Web con Picasa, cosa que no es de extrañar viniendo los dos de Google. Seleccionar imágenes de la galería, incluso hasta álbumes completos, y publicarlos en Picasa Web con toda la información ingresada desde Picasa (etiquetas, geoposicionamiento, comentarios, títulos y descripciones) es un gran ahorro de tiempo y es tan sencillo como seleccionar un par de imágenes y hacer un clic. Además, el mismo programa lleva el registro de todas las imágenes que vayamos subiendo al servicio web, con lo cual es muy fácil saber qué material ya se encuentra publicado y no duplicar contenido. En realidad, toda la integración que ofrece Picasa con los diversos servicios de Google (Blogger, Gmail, etc…) es excelente. Muy sencilla e intuitiva. También hay agregados para facilitar estos procedimientos con servicios de terceros, como Flickr o Facebook. Pero no se comparan con la integración transparente que tiene el programa con Picasa Web.
Así que la decisión es un poco difícil. Supongo que por el momento y para complicar las cosas voy a seguir usando los dos servicios simultáneamente.
Hoy tuve que hacer revelar en papel fotográfico algunas fotos que había sacado con la cámara digital que me prestó un amigo hace unos días. La verdad que me impresionó la calidad y la nitidez de las fotos que salieron, a pesar de que la cámara era una Sony de 3.2 MP solamente. Las fotos las había sacado un día bastante nublado, pero a pesar de todos salieron súper iluminadas. ¡La verdad que parecen postales! Es impresionante lo que ha avanzado la fotografía digital en estos últimos tiempos. Espero que pronto sean mucho más accesibles los costos, tanto de las cámaras como del revelado y los insumos. Supongo que, como todo, es cuestión de que se vaya ampliando el mercado de a poco.
Yo, por ahora, sigo esperando para comprarme la digital.