Cada vez que veo palomas me acuerdo de ella. Especialmente los días de lluvia.
La semana pasada volví a leer uno de los cuentos que más me gustan de Edgar Allan Poe: “El Escarabajo de Oro”. Hace ya bastante tiempo lo había leído en inglés cuando todavía estaba en el colegio. Después pude leerlo en castellano, gracias a una edición de short stories que había en casa y que era de mi papá. Tuve la mala idea de prestar ese libro a una amiga. Por supuesto, nunca lo volví a ver.
Hace más o menos dos meses, me regalaron un voucher para canjear en una librería de la ciudad. Así que aproveche y, entre otras cosas, saqué un libro de cuentos de Poe para compensar la pérdida. El que elegí es uno de una serie que abarca las diferentes facetas del escritor. Este es el que compila casi todos los cuentos de horror y misterio. Y la verdad que están casi todos los que yo quería tener.
“El Escarabajo de Oro” es un cuento que tiene una mezcla impresionante de misterio, aventura e ingenio. Es como un Sandokán re-escrito por Agatha Christie. Tiene de todo: un poco de intriga y misterio, un secreto muy bien guardado, un mapa, un código, una mente genial que hace un análisis criptográfico meticuloso, una búsqueda, una isla.
No sé por qué, pero desde hace tiempo me gustan muchísimo las historias de piratas y tesoros. Y esta combina todo eso con los elementos oscuros y melancólicos del universo de Poe. Una joyita.
Un conocido se dedica a escribir cuentos para niños. En realidad no sé si vive efectivamente de eso, pero por lo menos ya tiene editadas varias cosas. Creo que lo hace más como hobby que como ocupación profesional. Estos son dos de sus títulos que me parecieron bastante creativos:
Si, son del estilo de “La bala que dobló en la esquina”, “La fuga del paralítico” o “El extraño caso de la alpargata envenenada”. Pero bueno, son cuentos para chicos…