La semana pasada un amigo me mandó por mail una invitación a una mini conferencia organizada por SB | La Selección (un grupo creativo de nuestra ciudad en el que él trabaja) que, finalmente, se llevó a cabo ayer en nuestra ciudad de Rosario, en uno de los auditorios de la fundación Libertad, frente al río Paraná. Un panorama delicioso, por cierto. El evento consistía en una charla a cargo de Pablo Arrieta, artista y diseñador colombiano de visita en nuestro país para promocionar algunas herramientas de software orientadas al diseño gráfico y a la producción digital. También estaban presentes en el salón la gente de uno de los revendedores oficiales de productos Apple en nuestra ciudad (que había montado un pequeño escaparate con algunos de los últimos “juguetes” de la marca) y el músico local Fabián Gallardo, invitado por los mismos organizadores del evento a último momento, ya que el orador parece ser bastante fan de él (lo cuenta entre sus músicos favoritos, según sus propias palabras)
La concurrencia fue más bien reducida ya que la difusión fue bastante focalizada. Esto ayudó a que se creara un clima más íntimo entre quien hablaba y el público. Aunque, según me comentó más tarde gente que lo ha visto ante auditorios más concurridos, esa sensación de cercanía no se pierde en lo absoluto. En principio, yo no iba con ninguna expectativa demasiado concreta, ni con una idea muy clara del contenido y de los temas que se iban a tocar. Me habían promocionado la presentación como algo bastante sui generis y, por otra parte, casi mágico. El título era bastante amplio y tentador: “Cómo vivir la tecnología para que ella no te viva a vos.” Juego de palabras más que interesante para los tiempos que nos toca vivir.
A modo de mini biografía: Pablo Arrieta, alias Xpectro tal como lo indica el dominio de su sitio personal, es un arquitecto que hace más de una década viene trabajando en el diseño digital en Colombia y que, poco a poco, fue extendiendo su obra a otras regiones de Latinoamérica y del mundo. Actualmente es presentador de los productos de Adobe y Macromedia. Participó en el diseño de revistas, sitios web, exposiciones de museos regionales colombianos, trabajos audiovisuales y un largo etcétera. Su especialización y su alcance son de de lo más heterogéneos y le gusta experimentar con todo lo que pueda: fotografía, música, literatura, dibujo. Lector asiduo, ametralló en su charla con decenas de frases, citas y autores (tanto de la literatura como del mundo tecnológico) que le sirvieron para ir hilando su capullo conceptual de lo digital y de lo tecnológico que nos toca vivir actualmente.
La charla fue desde el comienzo una cuestión de piel (referencias a la casuística que lo trajo por estas latitudes, pesares y ausencias), un relato total y profundamente personal, apoyado en imágenes que el mismo Pablo disparaba desde una presentación en Flash corriendo en su portátil. Algo totalmente inesperado para una charla que pretendía ser “tecnológica” a pesar de que la intención no era hablar específicamente de alguna tecnología en particular sino de la tecnología misma como característica y catalizador de la vida actual. Centrada totalmente en el cambio de paradigmas al que nos vemos enfrentados al vivir constantemente rodeados por ella, tratando de descubrir cuáles son las mejores maneras de aprovecharla, explotadas actualmente o por explotar.
Otro enfoque importante que se dio durante la charla fue el nuevo concepto de cultura colectiva, sobre todo artísticamente hablando. Cómo la humanidad entera es capaz de crear y recrear contenidos a nivel global, asistida por el acortamiento de las distancias que suponen las nuevas tecnologías de comunicación e intercambio de la información. Se habló mucho de aplicaciones colectivas y creación colaborativa (Blogger, ccMixer, YouTube), web 2.0 y herramientas (como las licencias de Creative Commons) que posibilitan esta dinámica de trabajo en un marco legal propicio. La paradoja: la creación de un fotógrafo peruano, por ejemplo, puede ser algo insípido hasta para él mismo, pero aprovechando estas herramientas puede transformarse en un recurso totalmente aprovechable por un creativo nigeriano. Y viceversa… y muchas vueltas y bifurcaciones. El hipertexto de la vida real aplicado a lo creativo.
Se destacó el hecho del impacto y efecto que tiene todo esto sobre la comunidad digital latinoamericana, que parece estar mirando siempre hacia afuera y es más bien poco lo que genera desde su propia identidad. O, por lo menos, lo que se genera localmente pasa desapercibido para la gran mayoría, que está abierta a otros orígenes. Pablo canaliza todo su trabajo de producción e investigación en este sentido mediante su weblog temático pixelatina.com, dedicado exclusivamente al arte digital latinoamericano y su difusión.
Según él mismo dice:
“este site es la repuesta a una inquietud que me acosa: que es lo que hacemos en America Latina que pueda atraer visitantes virtuales de otras latitudes? Creo que es tiempo de reflexionar en nuestro aporte…”
Fue todo un placer escuchar a Pablo, conocerlo, sintonizar con su punto de vista y haber cruzado con él unas pocas palabras después de la presentación. Me aportó un pequeño mar de datos nuevos que habrá que salir explorar y navegar.
Ah… y agregó un nuevo feed a mi lista.
Ayer pude ver (gracias a Clari que insistió!) el programa Nexos en Red, conducido por Pablo Marcovsky, que emiten todos los miércoles a las 22:15 hs. por Canal 7 (ex ATC – Argentina Televisora Color), el canal estatal de nuestro país. La verdad es que después de la reestructuración que está sufriendo el canal, sore todo en estos últimos años, la programación que ofrece actualmente tiene varias opciones interesantes. Este programa es una de ellas. Otras son el programa MP3, conducido por el Bahiano (ex cantante de Los Pericos) que pude ver muy pocas veces por cuestiones de tiempo; SPA (Siempre Pasa Algo), conducido por dos de los hermanos Korol, en el que pude ver varias notas y entrevistas a personajes interesantes; Benteveo, conducido por Daniela Fernández y Daniel Campomenosi, producto hecho muy a pulmón que me parece una buena alternativa en programas para chicos. No miro demasiada televisión últimamente pero lo poco que pude seguir hasta ahora me pareció de bueno para arriba.
En el programa de ayer de Nexos en Red, uno de los temas que trataron fue el de la piratería y las descargas de música por internet. El programa en sí dura solamente 45 minutos, por lo que cada tema tiene poco tiempo para ser desarrollado. A pesar de esto el espacio estuvo bien aprovechado. El enfoque fue bastante proteccionista con respecto a los intereses comerciales, tanto de los artistas como de las discográficas y productores, pero surgieron las dos posiciones clásicas con respecto al asunto, inclusive dentro de la misma comunidad de artistas. Planteos completamente opuestos como el de Charly Alberti (ex baterista de Soda Stereo) que se declara en contra de la piratería, acusándola de ser el mayor mal que atenta contra el futuro de la música a nivel mundial y coartando la posibilidad que tienen de llegar al mercado muchas bandas que hoy se están iniciando musicalmente, contrastaban ampliamente con la postura abierta de otros, como Daniel Melero (cuyo último disco está planteado en forma de experiancia audiovisual multimedia y se puede conseguir y descargar en forma gratuita desde su sitio oficial) u Horacio Fontova, que no consideran que las descargas desde internet sean en desmedro de los artistas (sí de las discográficas que se han estado aprovechando de ellos todo este tiempo) ni de la música. Ni mucho menos que sean algo ilegal. Por el contrario son intercambio de información entre pares, lo mismo que se hacía hace unas décadas cuando se copiaba música de la radio en cassette. La posición de estos últimos es bastante radical: apuestan a la música, que es lo único que se debe difundir más allá de todo interés, sobre todo comercial. Otros músicos invitados que participaron fueron León Gieco, Adrián Otero (el cantante de Memphis la Blusera), y algunos representantes y directivos de SADAIC y CAAPIF (algo así como la SGAE en Argentina), que obviamente desestimaron cualquier tipo de descarga considerándola ilegal y punible, y algunos otros que ahora no recuerdo. Hubo otras posiciones más neutrales pero las que más se destacaron fueron esas.
Lo que en todos los casos se condenó fue el lucro directo con material pirateado, reproducciones ilegales de material discográfico que se venden en puestos callejeros o en mercados alternativos.
Sobre el final del informe se planteó la necesidad de un cambio de enfoque y de paradigma en cuanto al negocio de la música, tanto a nivel nacional como mundial. De hecho hace ya bastante tiempo que se están explotando otras alternativas en otros mercados. Se habló de las descargas legales a través de internet y del caso de iTunes como tienda virtual por excelencia (de la cual, por desgracia, todavía no existe una versión local oficial) Se mencionaron algunos otros sitios y emprendimientos web encargados de la venta de música a través de internet en la Argentina, de los cuales destacaron a 10musica.com. Me picó la curiosidad ya que me pareció muy interesante la posibilidad de acceso a contenido digital legal desde nuestro país a través de este tipo de servicios. Si esto favorece o no al artista es otra cuestión, ya que seguramente el precio que se paga por el servicio también está distribuido en forma desigual entre los artistas y las discográficas, que son las que tiene los derechos por la venta y difusión del material y se están abriendo a este nuevo canal de ventas.
Hace un tiempo, Denken Uber publicó un comentario sobre el lanzamiento de esta tienda virtual e hizo el mismo tipo de balance. Agregando además otros detalles, como el hecho de que la música que se descarga desde el sitio tiene restricciones DRM y no es compatible con el iPod (el reproductor de digital de mayor éxito y difusión) por tratarse de archivos WMA compatibles con la versión 9 del Windows Media Player. Los temas tienen una licencia restrictiva (por lo que deben ser activados mediante el sistema de licencias de Microsoft Windows Media Player) que limita su uso a la PC de quien los descarga e incluso restringe la cantidad de copias que pueden hacerse de los mismos.
Dejando de lado estas limitaciones técnicas, lo cierto es que los precios de los temas disponibles en la tienda oscilan entre los $2,80 y los $3.50 (habiendo algunos, muy pocos, disponibles por $1,80), lo cual es una verdadera locura. Surge un planteo básico de regla de tres simple: si quiero descargarme el disco completo de un artista de mi preferencia, teniendo en cuenta por lo general un CD comercial trae un promedio de 10 temas, el costo toral ascendería a los $35. Más aún si el disco sobrepasa esta cantidad de temas, cosa que es muy normal. Esto contrasta notoriamente con el costo de un CD en cualquier disquería o tienda de música de la vida real, donde los discos cuestan entre $20 y $25. Si tenemos en cuenta, además, que los que nos descargamos desde la tienda virtual no tienen las ventajas de la edición comercial en CD (el disco propiamente dicho, caja, embalaje, libros interiores, arte de tapa, letras, etc) me parece que el costo está muy sobrevalorado. Es verdaderamente una decisión absurda preferir este tipo de compra on-line teniendo la posibilidad de comprar por menor valor el CD original con todas sus ventajas.
En el único punto en que se transforma en una ventaja es en que puedo elegir qué temas quiero comprar de un artista y no tengo por qué comprarme todos los temas de un disco si solamente me gustan dos o tres. En este sentido, la compra es más económica. Pero de todas maneras el precio es exageradamente alto.
¿Así es como la industria discográfica piensa hacerle frente a los nuevos desafíos del negocio musical en los tiempos que corren?