Hace rato que no escribo nada (casi un mes para ser más exacto) y es por un buen motivo. En realidad, más allá de la típica excusa de la falta de tiempo, esta vez creo que fue más por desorden mental que por otra cosa. Tampoco soy de esos que se proponen escribir un post por día, por semana, o lo que fuera. Pero sí me gusta escribir algo cada tanto, porque en realidad me ayuda a aclarar un poco muchas ideas.
El asunto esta vez fue que cambié de trabajo, drásticamente y sin anestesia. Se dieron las posibilidades y, como la oferta era mejor de lo que yo ya tenía, me subí al tren sin pensarlo demasiado. Y la verdad es que no me arrepiento. Estoy muy cómodo y satisfecho con el nuevo ambiente, el nuevo grupo, las nuevas actividades. En realidad está muy poco relacionado con lo que estaba haciendo en mi trabajo anterior. Esta vez la cosa va más por el lado del desarrollo y la programación, cosa que me gusta muchísimo. Por ahora estamos un poco alejados del diseño, preocupándonos más que nada de cuestiones lógicas referentes al código y a procesos específicos. Pero no quiero perder de vista el área visual, así que todavía mantengo algunos proyectos extra relacionados con ese ámbito. Espero que el tiempo y la cabeza me den para todo y no termine enloqueciendo en el intento.
Por ahora, casi el 90% del desarrollo pasa por la tecnología .NET, que yo hasta ahora conocía algo más que por las tapas y en la cual me quería meter desde hacía bastante tiempo. Pero eso era precisamente lo que me faltaba: tiempo. Ahora, al estar trabajando específicamente sobre esta plataforma de desarrollo, creo que voy a estar aprendiendo muchísimas cosas útiles a corto plazo. Espero no perder la iniciativa.
En resumen, estoy muy contento con el cambio. El tipo de trabajo, el ritmo, el grupo y el ambiente me gustan mucho y son bastante parecidos a lo que yo esperaba. De a poco me voy convenciendo de que mis aptitudes en cuanto a los requerimientos del proyecto son suficientes, cosa que me tranquiliza muchísimo ya que en un principio era una de mis principales preocupaciones. Además, en este nuevo escenario hay muchísimas más posibilidades de crecimiento, capacitación y trabajo.
Espero poder, de a poco, ir reorganizando mis tiempos y mis actividades y un par de semanas más estar completamente acomodado.
Bue… después de varias idas y venidas y cambios de configuración ya está todo casi igual que antes. El dolor de cabeza vino cuando hubo que integrar una Mac al entorno de red para que compartiera todos los recursos y servicios. Y después de eso con las configuración de la VPN para poder trabajar en red con el servidor remoto sin tener que andar haciendo FTP todo el tiempo para publicar los contenidos. Como las actualizaciones son más que periódicas y constantes, es mucho más cómodo tener más a mano los recursos del servidor. Gracias a Dios está todo funcionando. Esperemos que siga así
En el trabajo empezamos con la instalación y configuración del nuevo servidor. Hay que volver a poner todo tal cual estaba en el que se fue esta semana: OS, DNS, DHCP, IIS, SQLServer, ICS, Proxy, Firewall y demás yerbas. Seguramente algunas que ni siquiera teníamos en cuenta van a ir saltanto a medida que las necesitemos.
En una máquina de prueba habíamos estado experimentando con el Windows Server 2003 y el ISA Server para el manejo de Proxy / Firewall. Pero nos pareció demasiado complejo, por no mencionar la lentitud.
Esperemos que el proceso nos sea leve y no se prolongue más de lo necesario por imprevistos.
Citando la frase célebre de un amigo, puedo tranquilamente decir que en estos días “tengo un corso en la cabeza”. Espero poder ir sacándome cosas de encima lo más rápido posible así yo tembién pudo apretar el pomo, porque así no lo disfruto.
Estas últimas 6 semanas fueron terriblemente complicadas. Trabajos y tiempos cruzados, reuniones, desencuentros, corridas, presentaciones, entregas. Pareciera como si todas las cosas se confabularan para complicarse al mismo tiempo. De todas maneras suena mucho más trágico de lo que en verdad es. Porque al fin y al cabo de esto se trata. No hay otros tiempos, no existen otras prioridades, no sirve otra manera de ordenar las cosas. No importa cuanto empeño se ponga, siempre termina pasando lo mismo. Los plazos son súper cortos, las entregas son para “ayer”, los tiempos siempre son insuficientes y nunca se tiene todo lo necesario. Pero a pesar de todo las cosas salen bien. Uno reniega y bufa y patalea y protesta, pero siempre trata de poner su mejor esfuerzo para hacer las cosas como a uno le gustan.
Es básicamente por esto que tengo medio abandonada la escritura y posteo cosas esporádicamente y a las corridas. Pero no me gusta que esto sea también un motivo de apuros. Quiero disfrutarlo y no terminar haciéndolo por sentirme en la obligación de tener que redactar un par de líneas.
Conclusión: tengo que hacer balances y replantearme un poco los tiempos. Saber cortar con las cosas es fundamental pero requiere de mucho carácter. Y sinceramente a veces me falta voluntad. Espero que en las próximas semanas el proyecto de ordenar mis horarios, mi agenda, mi rutina, mi portafolios, se cumpla de una buena vez.
El intento está en marcha. De hecho esta semana fue algo diferente a la anterior y estoy contento por eso. Solamente falta afinar un poco el lápiz.