Siempre me acuerdo con mucho cariño y nostalgia de algunas de las series que miraba cuando era más chico. Algunas de ellas me evocan muy buenos recuerdos y llegan incluso a generarme un estado de ánimo muy particular. Lamentablemente hace rato que no veo un capítulo porque ya son casi piezas de museo y no las transmiten en ningún lado.
Una de ellas era “La Familia Robinson”, una especie de adaptación de la historia de Robinson Crusoe pero protagonizada por una familia entera (los padres y sus tres hijos) que naufragaban durante un viaje por el mar y quedaban varados en una isla desierta en algún lugar desconocido. Me acuerdo del personaje de Flo, le harmana más chica, y de sus travesuras y aventuras en la isla. Era muy original la temática de la serie y casi todos los capítulos que recuerdo (mejor dicho, que mi vaga memoria de aquellas épocas me deja recordar) tenían un contenido bastante profundo y una buena moraleja. Lo más lindo de la serie era cómo se las ingeniaban para tratar de cubrir sus necesidades básicas con las cosas que tenían a mano. Esta serie forma parte del animé que mirábamos cuando éramos chicos, sin saber que era animé (al igual que Astroboy, Mazinger-Z, la Abeja Maia, Heidi y tantos otros)
Buscando material descubrí que existe una vesrión con personajes reales llamada “Swiss Family Robinson” sobre la cual también se hizo una serie de TV y llegó incluso al cine.
Otra que recuerdo con mucho cariño es “El Viento en los Sauces”. Todavía me produce una cierta melancolía pensar en la serie. Todo el clima que creaba la ambientación en el bosque, los personajes, ese aire de fábula que tenía toda la historia crean, en conjunto, emociones muy especiales. Incluso el tema de apertura (que recientemente pude conseguir aunque lamentablemente no tiene muy buena calidad) ayudaba a crear una sensación de fascinación casi indescriptible. Cuando uno crece va descubriendo detalles adicionales y, por ejemplo, ahora considero que es una joyita y uno de los mejores ejemplos clásicos de la animación de cuadro fijo. Sin mencionar que es una excelente adaptación de la novela original de Kenneth Grahame.
